El Foro Iberoamericano de ciudades marianas a autoridades políticas y religiosas de 16 países. El encuentro concluyó con un paseo conmemorativo y una propuesta de continuidad institucional.
La relación entre los santuarios religiosos y las ciudades que los albergan fue el eje de un encuentro internacional que reunió a representantes políticos y eclesiásticos para debatir sobre desarrollo local, turismo religioso y cooperación institucional. La propuesta busca consolidar una agenda común entre localidades que comparten una fuerte identidad vinculada con la devoción mariana.
Luján fue escenario de esta primera experiencia, que convocó a más de 40 intendentes, alcaldes, obispos y representantes de santuarios de 16 países. Durante dos jornadas, los participantes intercambiaron experiencias sobre los desafíos que enfrentan las ciudades que reciben peregrinos y analizaron cómo fortalecer el vínculo entre los gobiernos locales y las instituciones religiosas.
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El cierre estuvo marcado por la inauguración del Paseo de las Ciudades Marianas, un espacio destinado a representar a las localidades y santuarios participantes. También surgió una propuesta para darle continuidad institucional al foro a través del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), con la posibilidad de realizar una próxima reunión en Bogotá, Colombia.
Ciudades marianas: el desafío de construir una agenda común
El encuentro fue organizado por el Municipio de Luján, CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- y el CELAM, con el acompañamiento de la Santa Sede. La actividad formó parte de la agenda oficial previa a la visita del papa León XIV, quien tiene prevista una misa frente a la Basílica de Luján el próximo 11 de noviembre, según la información difundida por los organizadores.
Durante el panel de cierre, el intendente Leonardo Boto planteó la necesidad de distinguir entre las ciudades que simplemente cuentan con un santuario y aquellas cuya organización urbana y cuyas decisiones públicas están profundamente atravesadas por su presencia.
“Con santuario es cuando la ciudad tiene uno, pero tiene su propia lógica; ciudad santuario es cuando la perspectiva del santuario cruza gran parte de las decisiones de los gobiernos locales y le da centralidad a su existencia”, explicó el jefe comunal.
Para Boto, las localidades medianas donde los santuarios tienen una presencia significativa, como Luján, necesitan incorporar esa realidad a la planificación de sus políticas públicas. El planteo apunta a que la dimensión religiosa no quede limitada a las celebraciones o a las peregrinaciones, sino que también sea considerada en las estrategias de desarrollo urbano y turístico.
El intendente sostuvo que cada ciudad debe encontrar respuestas acordes con sus características y necesidades. También remarcó la importancia de establecer un diálogo que incluya a todos los actores involucrados y que permita alcanzar resultados concretos.
“Reconocerse y respetarse es la base del diálogo”, afirmó Boto al referirse a la relación entre los gobiernos municipales y los santuarios.
Turismo religioso y desarrollo local
Entre las herramientas propuestas para fortalecer esa relación, Boto mencionó la posibilidad de crear mesas de trabajo, consejos consultivos o áreas específicas de coordinación. Se trata de alternativas que permitirían organizar el intercambio entre las autoridades civiles y religiosas, definir prioridades y abordar los desafíos derivados de la llegada de peregrinos.
En ese sentido, el intendente señaló que Luján ya trabaja en un plan estratégico de turismo y que analiza la incorporación de una herramienta específica para el turismo religioso. La iniciativa se vincula con el peso que tiene la Basílica en la identidad local y con la necesidad de integrar esa dimensión a una planificación de largo plazo.
Durante el mismo panel, monseñor Francisco Javier Acero, obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, destacó el papel de los santuarios como espacios de encuentro y de identidad que trascienden las fronteras nacionales.
Como ejemplo, mencionó la Basílica de Guadalupe, en México, y el impacto social que genera por la llegada de peregrinos. Según explicó, después de la pandemia aumentó la cantidad de visitantes y existe un sistema urbano que posibilita el desarrollo de esas convocatorias.
Acero también advirtió sobre los efectos de la fragmentación social y la polarización ideológica. En ese contexto, sostuvo que las ciudades con santuarios marianos pueden contribuir a generar espacios de encuentro entre personas de distintas procedencias.
El obispo señaló que la Iglesia puede desempeñar un papel de articulación entre los santuarios y las autoridades locales, con la dignidad de las personas como principio central.
El CELAM, una posible sede para la continuidad
La secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, Emilce Cuda, destacó que la iniciativa surgió de una propuesta de las Ciudades marianas del intendente de Luján, Leonardo Boto, presentada más de un año antes del encuentro.
Según explicó, el objetivo fue reunir al ámbito político y al eclesiástico en torno a cuestiones económicas y sociales, más allá de las diferencias ideológicas. También valoró el trabajo conjunto entre el Municipio y el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, como una experiencia de cooperación.
Cuda planteó que, para alcanzar una dimensión continental, el foro necesita una estructura que garantice su continuidad. En ese marco, propuso que el CELAM sea el ámbito institucional de referencia y que una próxima reunión se realice en Bogotá.
La propuesta abre la posibilidad de convertir el encuentro inicial en un espacio periódico de intercambio entre ciudades y santuarios iberoamericanos. Sin embargo, la continuidad institucional todavía deberá definirse.
El cierre del foro dejó como representación permanente el Paseo de las Ciudades Marianas, inaugurado en Luján como símbolo de los vínculos construidos durante las dos jornadas. La iniciativa busca que la cooperación entre localidades trascienda el encuentro y permita desarrollar estrategias compartidas en materia de turismo, planificación y acompañamiento pastoral.
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