Tres animales del ex Zoo de Luján comenzaron su traslado a santuarios europeos tras años de abandono. El operativo marca un hito en el rescate y reubicación de especies del predio.
Tras años de denuncias, abandono y rescates parciales, comenzó el traslado de tres animales emblemáticos del predio del ex Zoológico de Luján hacia santuarios especializados en Europa. Se trata de los osos pardos Florencia y Gordo, y la tigresa de bengala Flora, quienes ya iniciaron su viaje hacia nuevos hábitats en Bulgaria y Países Bajos.
El operativo se puso en marcha este lunes y representa uno de los movimientos más significativos en el proceso de rescate de fauna que permanecía en el predio clausurado. Los animales fueron sometidos a controles veterinarios en Cañuelas antes de ser trasladados al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, desde donde partieron rumbo a Europa.
El operativo del Zoo y los destinos
Los osos pardos viajaron en un avión de carga con destino a Sofía, capital de Bulgaria. Desde allí serán trasladados al santuario de Belitsa, un espacio creado por la organización Four Paws en colaboración con la Fundación Brigitte Bardot. Este santuario está diseñado especialmente para osos rescatados de cautiverio.
En paralelo, la tigresa Flora fue embarcada en un avión de pasajeros acondicionado especialmente para su traslado. Su destino final será un santuario ubicado en Ámsterdam, en los Países Bajos, donde continuará su rehabilitación en un entorno más adecuado para su especie.
El operativo implicó semanas de preparación logística, controles sanitarios y acondicionamiento de cajas de transporte para garantizar el bienestar de los animales durante el traslado internacional.
Un predio marcado por el abandono
El ex zoológico fue clausurado definitivamente en septiembre de 2020 tras reiteradas denuncias por maltrato animal. La pandemia aceleró su cierre al público, que se concretó en 2021. Desde entonces, el predio quedó en una situación crítica, con animales que sobrevivieron gracias al esfuerzo de cuidadores y donaciones externas.
Durante años, la alimentación de las especies dependió en gran medida de donaciones provenientes de campos cercanos, que aportaban animales muertos para sostener la dieta de los grandes carnívoros. La falta de mantenimiento estructural y recursos profundizó el deterioro del lugar.
La intervención de organizaciones proteccionistas permitió comenzar un proceso gradual de rescate y reubicación, aunque con avances más lentos de lo esperado debido a la complejidad logística y sanitaria.
La situación actual del predio
A pesar del traslado de estos tres ejemplares, el panorama dentro del predio sigue siendo delicado. Según relevamientos recientes, aún permanecen cerca de 60 felinos, además de otras especies como dromedarios, cebras, monos y un chimpancé.
El control del lugar está actualmente bajo supervisión de Four Paws, organización que asumió el desafío de garantizar el bienestar de los animales restantes y coordinar futuros rescates.
Especialistas advierten que cada traslado internacional requiere procesos largos y rigurosos, desde evaluaciones veterinarias hasta permisos sanitarios y coordinación con santuarios de destino.
Un paso simbólico en un proceso largo
El traslado de Florencia, Gordo y Flora representa un avance concreto en el desmantelamiento del antiguo zoológico y en la reubicación de animales en condiciones más dignas. Sin embargo, el proceso está lejos de concluir.
Organizaciones proteccionistas coinciden en que el desafío principal será lograr la reubicación del resto de los animales, muchos de ellos con necesidades especiales tras años de cautiverio.
Mientras tanto, el operativo genera expectativas entre activistas y vecinos, que esperan que este traslado marque el inicio de una etapa más acelerada de rescates y el cierre definitivo de un capítulo polémico en la historia reciente del predio.
El diario
