La inflación de marzo podría moderarse por la baja en alimentos, que registraron deflación en la última semana. Sin embargo, el índice general seguiría cerca del 3% mensual.
El rubro de alimentos y bebidas, el de mayor peso dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), evidenció una marcada desaceleración a lo largo de marzo, según estimaciones privadas. En particular, durante la cuarta semana del mes se habría registrado una deflación del 0,6%, la caída más pronunciada en lo que va del año.
Este comportamiento se suma a una baja previa del 0,2% en la tercera semana, lo que consolidó una tendencia descendente en el segmento alimenticio durante la segunda mitad del mes. De acuerdo con mediciones de la consultora LCG, esta dinámica responde principalmente a una reducción en los precios de productos panificados y de la carne, dos componentes clave dentro de la canasta básica.
En el caso de la carne, se trata de un cambio relevante luego de varios meses consecutivos de aumentos sostenidos. Por su parte, los panificados también mostraron una corrección que contribuyó a explicar aproximadamente la mitad de la caída registrada en alimentos.
Alimentos: impacto en la inflación general
A pesar de la baja en alimentos, los analistas advierten que este fenómeno podría no ser suficiente para que la inflación general de marzo se ubique por debajo del 3%. Esto se debe a la incidencia de otros factores que continúan presionando sobre el índice, como los aumentos estacionales vinculados al inicio del ciclo lectivo y las subas en combustibles.
Sin embargo, el dato de deflación en alimentos es considerado relevante porque podría anticipar una aceleración en el proceso de desinflación. En este sentido, algunas proyecciones revisaron a la baja la inflación mensual del rubro alimentos y bebidas, ubicándola en torno al 2,6%, medio punto porcentual menos que las estimaciones previas.
De confirmarse esta tendencia, el comportamiento del principal componente del IPC podría contribuir a moderar las expectativas inflacionarias en el corto plazo, incluso en un contexto de subas puntuales en otros sectores.

Factores que explican la desaceleración
Entre los factores que ayudan a explicar esta mayor estabilidad en los precios de alimentos se destaca la evolución del tipo de cambio. En las últimas semanas, el dólar mostró una tendencia descendente, llegando incluso a ubicarse por debajo de los 1.400 pesos en el segmento minorista.
A esto se suma la política monetaria restrictiva impulsada por el Gobierno, basada en un control estricto de los agregados monetarios. Si bien esta estrategia impacta negativamente en el nivel de consumo, también contribuye a contener presiones inflacionarias al reducir la cantidad de dinero en circulación.
Este equilibrio entre menor demanda y estabilidad cambiaria aparece como un factor central en la desaceleración de los precios, aunque también plantea interrogantes sobre la evolución de la actividad económica en el mediano plazo.
Expectativas del mercado
A pesar de la baja en alimentos, algunos economistas mantienen sus proyecciones de inflación en torno al 3% para marzo. Entre ellos, se encuentran consultores que aún no incorporaron completamente el impacto de la última semana del mes en sus estimaciones.
La evolución del IPC en marzo será clave para evaluar si el proceso de desinflación logra retomar una senda descendente más marcada o si, por el contrario, se consolida un escenario de estabilidad en niveles moderados.
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