Cooperativas eléctricas del interior bonaerense enfrentan un escenario crítico por el pago de deudas con Cammesa. Alertan sobre morosidad, falta de inversiones y dificultades para sostener el servicio eléctrico.
El inicio del pago de deudas con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) genera preocupación en las cooperativas eléctricas del interior de la provincia de Buenos Aires, que anticipan un escenario financiero complejo en los próximos meses.
Cooperativas eléctricas ante nuevos desafíos financieros
Las entidades deberán comenzar a cancelar compromisos asumidos bajo un plan de financiación en 72 cuotas, luego de un período de gracia otorgado por el Gobierno nacional. La deuda, acumulada en gran parte durante los años de tarifas congeladas, representa una carga significativa que podría afectar la operatividad del sistema eléctrico en distintas localidades.
Cabe recordar que el año pasado, a través del DNU 186/25, publicado en el Boletín Oficial, se les otorgó un plazo de gracia de hasta 12 meses y 72 cuotas a una tasa equivalente al 50% de la del Banco Nación. En ese momento, se informó que la deuda corresponde a 79 distribuidoras y cooperativas con Cammesa y sumaba en total 2,35 billones de pesos. De esos, unos $ 1,14 billón ya había tenido acuerdos de normalización antes de 2023 y otros $ 111.684 millones durante 2024. Por eso lo que quedó sin normalizar fueron unos $ 1,4 billón.
Durante una reunión realizada en Olavarría, dirigentes del sector expusieron la delicada situación que atraviesan muchas cooperativas. Señalaron que el equilibrio económico es cada vez más difícil de sostener debido a múltiples factores, entre ellos la morosidad de los usuarios, las conexiones irregulares y el aumento de los costos operativos.
Casos concretos reflejan la magnitud del problema. La cooperativa de Tandil enfrenta una deuda cercana a los 18 mil millones de pesos, mientras que en Balcarce el monto asciende a unos 22 mil millones. Estas cifras ilustran el desafío que implica cumplir con los compromisos financieros sin afectar la prestación del servicio.
Además, las características propias del interior bonaerense agregan complejidad a la situación. La extensión de las redes rurales implica mayores costos de mantenimiento, mientras que algunas economías regionales, como la actividad de canteras en Olavarría, inciden directamente en la demanda y en la capacidad de pago de los usuarios.
Impacto económico en el interior bonaerense
Ignacio Aramburu, presidente de la Cooperativa Eléctrica de Olavarría, destacó que estos factores locales profundizan las dificultades y obligan a las entidades a redoblar esfuerzos para sostener el servicio. En este contexto, advirtió que la falta de recursos podría impactar en la calidad y en la continuidad de las prestaciones. Mientras Oreste Binetti (Luján) describió un escenario “muy difícil” por el arrastre de deudas acumuladas desde la pandemia y que “no saben cómo van a llegar” a abonar esas cuotas,
Desde el sector también alertan sobre un posible cambio en la dinámica histórica de las cooperativas. Tradicionalmente, estas entidades han mantenido sus cuentas al día con Cammesa, pero en los últimos años la situación económica impidió cumplir con esa regularidad. Como consecuencia, ahora enfrentan el desafío de normalizar su situación en un contexto aún inestable.
El esquema de financiamiento vigente establece condiciones relativamente favorables, pero los dirigentes consideran que no resulta suficiente frente a la magnitud de la deuda y las dificultades actuales. Por ello, plantean la necesidad de analizar alternativas que permitan evitar un deterioro mayor del sistema.
En definitiva, las cooperativas eléctricas se encuentran ante un punto de inflexión. El inicio del pago de deudas con Cammesa marcará el rumbo de su sustentabilidad en el mediano plazo y definirá su capacidad para continuar brindando un servicio esencial en amplias zonas del territorio bonaerense.
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