Un joven de 29 años fue asesinado a balazos en el barrio San Fermín. El crimen desató graves incidentes, un fuerte reclamo vecinal y una intensa investigación judicial para dar con los responsables.
El barrio San Fermín quedó sumido en la conmoción tras el asesinato de Brian Nahuel Velázquez, un joven de 29 años que murió de un disparo en el pecho durante la noche del jueves. El hecho expuso nuevamente la violencia que atraviesa la zona y derivó en incidentes posteriores, con reclamos vecinales por mayor seguridad y justicia.
El ataque ocurrió alrededor de las 22.30 en la intersección de las calles Los Rosales y Madreselvas, frente al Centro Integrador Comunitario del barrio. Un llamado al 911 alertó sobre la presencia de una persona herida por arma de fuego, lo que motivó el rápido arribo de efectivos policiales y personal de emergencias.
El crimen y las primeras actuaciones
Al llegar al lugar, la Policía encontró a la víctima con una herida de bala en el pecho. Brian Velázquez fue trasladado de urgencia por una dotación de Bomberos Voluntarios al hospital local, donde minutos después se confirmó su fallecimiento.
De acuerdo con las primeras averiguaciones, el crimen se habría producido en el marco de una disputa vecinal, aunque las causas aún no fueron esclarecidas. Fuentes de la investigación indicaron que la víctima y los presuntos agresores se conocían, ya que residían en domicilios cercanos y mantenían conflictos previos.
Según relataron testigos, Velázquez se encontraba tomando mate con amigos en la vereda cuando dos hombres aparecieron a bordo de una motocicleta 150 cc que había sido robada minutos antes en inmediaciones del Acceso Oeste, en el sector que conecta el barrio La Loma con San Fermín.
Sin mediar palabra, uno de los atacantes arrojó un objeto contundente hacia el grupo. Acto seguido, el conductor del rodado descendió, extrajo un arma de fuego y efectuó al menos dos disparos a corta distancia. Uno de los proyectiles impactó directamente en el corazón de la víctima, que cayó desplomada sobre la vereda.
Un amigo intentó asistirlo mientras aguardaban la llegada de los servicios de emergencia, pero el joven murió antes de recibir atención médica. Un testigo brindó un estremecedor testimonio al señalar que uno de los agresores intentó disparar en reiteradas oportunidades antes de que se produjera el tiro fatal.
Investigación y búsqueda de los sospechosos
La Policía identificó a los presuntos autores del homicidio, quienes tendrían antecedentes penales por delitos de robo y hechos de violencia. En la escena trabajó personal de Policía Científica, que realizó pericias balísticas y levantamiento de pruebas para avanzar en la causa.
La investigación quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 9 del Departamento Judicial Mercedes, que ordenó relevamientos vecinales, análisis de cámaras de seguridad y distintas diligencias para esclarecer lo ocurrido. En paralelo, el Gabinete Técnico Operativo continuó con tareas investigativas para dar con el paradero de los acusados.
Durante las horas posteriores al hecho, trascendieron versiones sobre la detención de dos sospechosos en una vivienda de la zona, aunque al cierre de esta nota las autoridades no habían confirmado oficialmente esa información y los principales implicados continuaban siendo intensamente buscados.
Incidentes posteriores y reclamo vecinal
Tras conocerse el crimen, familiares y allegados de la víctima incendiaron la vivienda vinculada a uno de los sospechosos. El fuego se propagó y alcanzó a otras dos casas linderas, provocando pérdidas totales. Dos dotaciones de Bomberos Voluntarios trabajaron para controlar el incendio.
La situación derivó en un fuerte reclamo social. Vecinos del barrio denunciaron reiterados hechos de inseguridad, robos y amenazas, y manifestaron su hartazgo frente a lo que consideran una falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades.
Durante la mañana siguiente, familiares, amigos y habitantes de San Fermín se concentraron frente a la Fiscalía para exigir justicia y mayores medidas de seguridad. El asesinato de Brian Velázquez se convirtió así en un símbolo del malestar creciente de una comunidad golpeada por la violencia y la sensación de impunidad.
El diario
