El Lujanero generó las chances más claras, pero cayó 1 a 0 ante Claypole por la Primera C. La falta de eficacia y un gol de pelota parada marcaron la derrota.
El lujanero volvió a tropezar en su casa y dejó pasar una nueva oportunidad de sumar en el Torneo de la Primera C. En el estadio 1° de Abril, el equipo local cayó por 1 a 0 frente a Claypole en un encuentro que volvió a exponer una problemática recurrente: la falta de contundencia en los metros finales.
Desde el inicio, el conjunto dirigido por la dupla técnica integrada por Mateo Pighin y Ezequiel Nicosia, mostró una actitud decidida. Con cuatro modificaciones en la formación inicial, Luján asumió el protagonismo y buscó imponer condiciones a partir del control de la pelota y la presión alta.
La primera aproximación clara llegó tras una proyección ofensiva de Nahuel Icasatti, quien se animó a pisar el área rival con un remate cruzado que recorrió todo el frente del arco sin encontrar destino de gol. Fue un aviso de lo que vendría: un equipo dispuesto a atacar, pero sin la precisión necesaria para concretar.
El Lujanero y las chances desperdiciadas
El tramo más intenso del primer tiempo tuvo a Luján como dominador. La ocasión más clara nació de una jugada bien elaborada: Enzo Oviedo filtró un pase entre líneas para Julián Ford, que quedó mano a mano frente al arquero Joaquín Cabrera. Sin embargo, el delantero no logró definir con precisión y la oportunidad se diluyó.
A esa situación se sumó un cabezazo de Julián Rodríguez Seguers que terminó en las manos del arquero visitante, en otra acción que reflejó la superioridad territorial del equipo local.
Del lado de Claypole, el planteo fue más conservador. Apostó a mantener el orden defensivo y a intentar lastimar con remates de media distancia. Aarón Caraballo probó desde afuera del área, pero se encontró con respuestas firmes de Lucas Torlaschi. Con pocas emociones en las áreas, el primer tiempo se cerró sin goles.
En el complemento, el lujanero buscó mayor peso ofensivo con el ingreso de Tomás Dopazo. Sin embargo, el desarrollo no cambió demasiado: el equipo local siguió teniendo la iniciativa, mientras que la visita se replegó y apostó al contragolpe y a la pelota parada.
La diferencia llegó justamente por esa vía. Promediando la segunda mitad, Claypole ejecutó un tiro libre en forma de centro y Rodrigo Campanelli apareció sin marcas para vencer a Torlaschi y poner el 1 a 0.
El golpe fue duro para el lujanero, que hasta ese momento había hecho méritos suficientes para al menos estar en igualdad. A partir de la desventaja, el equipo redobló esfuerzos y fue con decisión en busca del empate.
Eladio Ramos tuvo dos oportunidades inmejorables para igualar el marcador. En la primera, definió por encima del arquero, pero la pelota picó antes de cruzar la línea y se fue afuera. En la segunda, volvió a quedar cara a cara con Cabrera, quien respondió con una atajada clave.
El pitazo final confirmó una historia repetida: el lujanero genera, pero no concreta. La falta de eficacia y la ausencia de esa cuota de fortuna necesaria terminaron inclinando el resultado en su contra.
La preocupación comienza a instalarse en el entorno del equipo, especialmente por el rendimiento como local. El desafío inmediato será transformar el dominio en goles y recuperar la confianza para no seguir dejando puntos en el camino.






