Flandria sufrió una nueva derrota en el Carlos V al caer 1-0 ante Villa Dálmine. Pese a dominar el juego, no concretó y acumula tres caídas consecutivas.

Flandria volvió a dejar una imagen preocupante en el Estadio Carlos V. El equipo dirigido por Arnaldo Sialle cayó por 1 a 0 frente a Villa Dálmine y sumó su tercera derrota consecutiva, un resultado que refleja más sus falencias ofensivas que el desarrollo del juego.

Dominio sin eficacia

El Canario fue protagonista durante gran parte del encuentro, manejó la pelota y generó las situaciones más claras, pero volvió a fallar en el último tramo. Esa falta de eficacia terminó siendo determinante frente a un rival que apostó a resistir y aprovechar su oportunidad.

radio banner logo

El encuentro comenzó con un ritmo condicionado por el clima. La lluvia previa no impidió el desarrollo del partido, aunque el viento influyó en varios pasajes. En ese contexto, Flandria tomó la iniciativa desde el arranque y rápidamente generó polémica con una mano de Carlucci dentro del área que el árbitro decidió no sancionar.

Una derrota que duele

La insistencia del local se tradujo en llegadas claras. Matías Donato tuvo la primera tras un centro desde la derecha, pero su cabezazo careció de dirección. Luego, Benjamín González probó desde media distancia en una jugada que derivó en tiro libre por mano de Agorreca, aunque el arquero Rojas respondió con seguridad ante el remate de Mariati.

Flandria sumó otra derrota

Con el correr de los minutos, Villa Dálmine comenzó a salir del repliegue y también generó peligro. Un cabezazo de Prim obligó a una salvada sobre la línea, en una de las pocas situaciones claras del visitante durante la primera mitad.

En el complemento, Sialle movió el banco en busca de mayor peso ofensivo. El ingreso de Benjamín Giménez le dio dinámica al ataque, aunque no alcanzó. Franco Costa tuvo una chance de cabeza, pero el arquero Rojas volvió a imponerse.

El dominio de Flandria continuó, pero la falta de precisión en la definición se repitió. Giménez desperdició un mano a mano y Mariati falló de cabeza en otra oportunidad clara. La sensación de superioridad no se traducía en el marcador.

Esa falta de contundencia terminó pagándose cara. A los 30 minutos del segundo tiempo, tras un tiro de esquina, Cristian Broggi apareció de cabeza para marcar el único gol del partido. Nada pudo hacer el arquero Carlos Morel ante un cabezazo preciso.

El golpe fue duro para el equipo local, que no logró reaccionar con claridad. Incluso, Villa Dálmine estuvo cerca de ampliar la ventaja con un remate de Brandan que dio en el travesaño.

En los minutos finales, Flandria fue con más empuje que ideas, pero no logró romper la resistencia rival. La derrota dejó en evidencia un problema recurrente: genera situaciones, pero no las convierte.

El presente del equipo de Jáuregui comienza a encender señales de alarma. Tres caídas consecutivas obligan a replantear aspectos ofensivos y recuperar confianza en un tramo clave del campeonato.