Flandria resistió con nueve jugadores, venció 2-1 a Camioneros y sumó tres puntos claves para alejarse de la zona baja, además de cortar un invicto de diez partidos.
Flandria consiguió una de esas victorias que pueden adquirir un valor especial cuando llegue el momento de hacer cuentas. El equipo de Jáuregui no solo tuvo que enfrentar a uno de los protagonistas de la Primera B Metropolitana, sino que además debió hacerlo durante buena parte del partido en una situación límite.
El encuentro disputado en el Estadio Carlos V se transformó rápidamente en una prueba de carácter. Las expulsiones modificaron el desarrollo, obligaron al Canario a redoblar esfuerzos y dejaron al conjunto local durante varios minutos con apenas nueve futbolistas en cancha.
Aun así, Flandria encontró respuestas cuando más las necesitaba y terminó imponiéndose por 2 a 1 ante Club Social y Deportivo Camioneros. El triunfo le permitió sumar tres puntos importantes en su pelea por alejarse de los puestos comprometidos y, además, tuvo un premio adicional: terminó con una extensa racha invicta del rival.
Flandria y una tarde cuesta arriba
El partido comenzó a tomar un rumbo inesperado pasada la media hora. Carlos Morel fue expulsado por una infracción de último recurso y Flandria quedó con diez jugadores, en un momento en el que el encuentro todavía estaba abierto.
La salida del arquero obligó a modificar rápidamente la estructura del equipo. Leonel Szalich ingresó para ocupar el arco y prácticamente de inmediato tuvo que afrontar una situación complicada.
Del tiro libre generado por la infracción se hizo cargo De Jesús. Szalich no pudo controlar el remate y Mirko Coronel apareció atento para aprovechar el rebote y convertir el 1 a 0 para Camioneros.
El escenario parecía favorable para el visitante, que había encontrado la ventaja y contaba con superioridad numérica. Sin embargo, Flandria no se desmoronó. El equipo de Jáuregui sostuvo la disputa y evitó que el golpe modificara completamente su actitud.
Esa capacidad para mantenerse en partido terminaría siendo determinante en el desarrollo posterior.
El carácter de Flandria
Con el marcador en contra, Flandria salió a jugar el complemento con la necesidad de encontrar una respuesta. Y la consiguió cuando apareció una de las pocas oportunidades claras que tuvo para lastimar al rival.
Alexis Dulón sacó un remate cruzado que Horacio Ramírez no consiguió controlar. Franco Costa siguió la acción, apareció en el lugar indicado y aprovechó el rebote para establecer el 1 a 1.
El empate renovó las posibilidades del Canario, aunque la historia todavía tenía preparado otro golpe. Martín López recibió la segunda tarjeta amarilla y también dejó el campo de juego.
Flandria pasó entonces a jugar con nueve futbolistas. Con dos hombres menos frente a un rival que llegaba como uno de los animadores del torneo, el panorama parecía todavía más complejo.
Pero el conjunto de Jáuregui encontró una respuesta inesperada. Ramiro De La Riva apareció para sacar de la galera un verdadero golazo y poner el 2 a 1. El festejo en Carlos V reflejó la importancia de un gol que llegó en el momento más difícil.
Una resistencia que vale tres puntos
Con la desventaja y dos jugadores más, Camioneros asumió la obligación de buscar el empate. El visitante adelantó sus líneas y comenzó a jugar cada vez más cerca del área defendida por Szalich.
Flandria tuvo que resistir. Las ocasiones generadas por Camioneros llevaron preocupación al arco local, pero el Canario respondió con orden y esfuerzo para sostener una ventaja que había conseguido en circunstancias adversas.
Los últimos minutos se transformaron en una demostración de sacrificio colectivo. Con nueve jugadores, Flandria consiguió mantener el bloque, reducir espacios y soportar la presión de un rival que tenía una ventaja numérica considerable.
El pitazo final confirmó una victoria que representa mucho más que los tres puntos. El equipo de Jáuregui logró tomar aire en su pelea por alejarse de la zona baja y, de acuerdo con el escenario planteado tras la jornada, amplió a siete puntos su diferencia respecto de UAI Urquiza.
Además, el triunfo tuvo otro componente significativo: Flandria terminó con el invicto de diez partidos que sostenía Camioneros.
Por la forma en que se consiguió, por la jerarquía del rival y por las dificultades que debió superar, el 2 a 1 en Carlos V aparece como una victoria de enorme valor para el Canario. Una jornada en la que Flandria tuvo todo en contra y, precisamente por eso, terminó celebrando tres puntos que pueden pesar mucho en su objetivo de alejarse definitivamente de la zona comprometida.
Imágenes gentileza Club Flandria








