Flandria derrotó 3 a 2 a Ituzaingó en el Carlos V y cortó una racha de cinco partidos sin ganar. Un penal en el descuento desató el festejo.
Después de cinco fechas sin conocer la victoria, Flandria logró reencontrarse con el triunfo en una tarde cargada de emociones. En el estadio Carlos V, bajo una persistente lluvia y con la presión de un presente que comenzaba a generar preocupación entre los hinchas, el conjunto dirigido por Jesús Díaz derrotó 3 a 2 a Ituzaingó gracias a un penal convertido por Benjamín Giménez en tiempo de descuento.
Una victoria que valía más que tres puntos
El Canario necesitaba una reacción urgente. Venía de una serie negativa que incluyó tres derrotas y dos empates, además de la reciente caída ante Argentino de Quilmes que profundizó el malestar de los simpatizantes. Por eso, más allá de la importancia de los tres puntos, el resultado representó una inyección anímica para un plantel que buscaba recuperar confianza.
Desde el pitazo inicial, Flandria asumió la responsabilidad de ser protagonista. Con mayor posesión y una actitud ofensiva marcada, comenzó a instalarse en campo rival frente a un Ituzaingó que llegaba como uno de los equipos más flojos jugando fuera de casa.
Flandria encontró respuestas en ataque
Las primeras aproximaciones mostraron a un equipo decidido a romper la sequía. Nazareno Diósquez generó una de las acciones más peligrosas mediante una buena maniobra individual que obligó a la defensa visitante a extremar esfuerzos.
Poco después, Milton Vasconcelo probó desde media distancia y estuvo cerca de abrir el marcador.
La insistencia tuvo premio cuando Matías Mariatti sacó un potente remate que exigió al arquero Hugo Acevedo. El rebote quedó vivo dentro del área y Dante Spitale mostró toda su determinación para recuperar la pelota y asistir a Bautista González, que apareció libre por el centro para empujarla al fondo de la red.
El 1 a 0 reflejaba lo que ocurría dentro del campo de juego y permitía a Flandria manejar el desarrollo con mayor tranquilidad.
La ventaja se mantuvo hasta el descanso y dejó la sensación de que el conjunto de Jáuregui tenía argumentos suficientes para ampliar diferencias.
Del control a la incertidumbre
El complemento comenzó de manera ideal para los locales. Un error inesperado de Acevedo terminó favoreciendo a Dante Spitale, que se encontró con la oportunidad servida para empujar la pelota y establecer el 2 a 0.
Con dos goles de diferencia y un rival que mostraba limitaciones, parecía que el partido estaba resuelto.
Sin embargo, Flandria volvió a exhibir algunos problemas defensivos que ya habían aparecido en fechas anteriores.
La relajación permitió que Ituzaingó creciera en confianza y comenzara a acercarse al arco defendido por Carlos Morel.
Campuzano aprovechó una acción favorable para descontar y devolverle vida al conjunto visitante.
A partir de allí cambió el desarrollo. El equipo visitante encontró espacios y comenzó a jugar con otra determinación.
Promediando la segunda mitad llegó el empate. Un centro al área encontró la cabeza de Ibáñez, quien superó la resistencia de Morel y estableció el 2 a 2.
El silencio se apoderó momentáneamente del Carlos V. Lo que había comenzado como una tarde tranquila amenazaba con transformarse en una nueva frustración.
Un final para el desahogo
Cuando el empate parecía definitivo, Flandria encontró una última oportunidad.
Ya en tiempo adicionado, Martín Correa ingresó al área y fue derribado por un defensor rival. El árbitro Recalde no dudó y señaló el punto penal.
Toda la responsabilidad quedó en los pies de Benjamín Giménez.
El mediocampista ejecutó con precisión, cruzó el remate lejos del alcance de Acevedo y desató el festejo de jugadores e hinchas.
El gol significó mucho más que una victoria. Representó el final de una racha negativa que comenzaba a condicionar las aspiraciones del equipo en la Primera B Metropolitana.
Recuperar la confianza
El triunfo permite a Flandria mirar el futuro con algo más de optimismo. Si bien el rendimiento dejó aspectos para corregir, especialmente en defensa, el equipo volvió a mostrar capacidad para reaccionar y encontrar soluciones en momentos decisivos.
Después de semanas complicadas, el Canario volvió a sumar de a tres y recuperó parte de la confianza perdida.
Ahora el desafío será sostener esta recuperación y transformar este sufrido triunfo en el punto de partida para una nueva etapa dentro del campeonato.
En Jáuregui hubo alivio, festejo y desahogo. Flandria volvió a ganar y necesitaba hacerlo.
Imágenes Prensa Club Flandria






