El conflicto por la transparencia en los arbitrajes sumó un nuevo capítulo con la denuncia del SADRA sobre el manejo irregular de la AFA del cuestionado “chiqui” Tapia.
En medio del escándalo por la sanción a Estudiantes de La Plata tras el “pasillogate” frente a Rosario Central y las sospechas crecientes por fallos polémicos durante toda la temporada, el Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina (Sadra) lanzó un duro comunicado contra la AFA y el sistema de designaciones arbitrales.
La organización, encabezada por Guillermo Marconi y marginada del ámbito oficial durante la presidencia de Claudio “Chiqui” Tapia, denunció una serie de prácticas que, según aseguran, deterioraron la credibilidad del arbitraje argentino.
El Sadra advierte sobre irregularidades estructurales
Bajo el título “No estamos solos”, el Sadra difundió un documento en el que reclama una reforma urgente para recuperar la integridad del sistema. El sindicato asegura que desde hace siete años vienen denunciando ante la justicia y la opinión pública “irregularidades en las designaciones arbitrales” y “actuaciones que evidenciaban manipulación de resultados”.
Según el comunicado, incluso cuando las anomalías involucraban a afiliados propios, el gremio elevó todas las presentaciones correspondientes, pero nunca recibió respuestas claras de la AFA ni de los organismos disciplinarios.
La acusación principal apunta a un mecanismo que, según denuncian, combina presiones directas, exclusión injustificada del Sadra, creación de estructuras paralelas y decisiones que afectaron la carrera de numerosos árbitros.
Acusaciones por presiones y perjuicios profesionales
El Sadra sostiene que las presiones dentro del arbitraje se intensificaron durante los últimos años. De acuerdo con el gremio, un grupo de jueces y dirigentes intentó mantener la integridad profesional, resistiendo aprietes y defendiendo la institucionalidad, pero esa postura tuvo consecuencias: varios árbitros habrían visto frenada su proyección, sus designaciones y sus posibilidades en el plano internacional, incluso cuando fallos judiciales respaldaban su actividad.
La denuncia se suma al clima enrarecido que atraviesa el fútbol argentino en 2025. El reciente anuncio que declaró campeón anual a Rosario Central sin que esa regla hubiera sido establecida antes del torneo, las suspensiones a Verón y a jugadores de Estudiantes, y fallos considerados insólitos por distintos clubes alimentaron la desconfianza. Para el Sadra, estos hechos no son aislados, sino parte de un sistema deteriorado.
Historia, rupturas y el trasfondo sindical
La relación entre el Sadra y la AFA tiene décadas de tensión. El gremio irrumpió con fuerza en la Primera División en 1992, cuando la AAA —el sindicato mayoritario, hoy encabezado por Federico Beligoy, actual director de Arbitraje de la AFA— realizó un paro. Julio Grondona habilitó entonces al Sadra a cubrir esa fecha, marcando un hito que cambió el mapa arbitral.
Durante años, la influencia del Sadra creció con la incorporación de árbitros a los planteles superiores y la participación en designaciones internacionales. Sin embargo, hacia 2019 el panorama volvió a cambiar: varios jueces se alejaron de Marconi y dieron origen a la Unión de Árbitros Deportivos de Argentina (UADA), conducida por Sergio Pezzotta y Juan Pompei. A ella se sumaron árbitros como Tello, Herrera, Merlos, Espinoza, Trucco y Echavarría.
En paralelo, según denuncia el Sadra, Beligoy comenzó a marginar a quienes permanecían afiliados al sindicato fundado por Marconi, incluyendo decisiones como el retiro forzado de Néstor Pitana —que venía de dirigir la final del Mundial 2018— y la pérdida de la categoría internacional para Hernán Maidana.
Un llamado a una reforma profunda del arbitraje
En su comunicado, el Sadra afirma que “la sociedad comienza a dimensionar la gravedad de la situación”. Jugadores, dirigentes, periodistas y simpatizantes exigen cambios profundos para recuperar la transparencia en el fútbol argentino.
La entidad cierra con un mensaje contundente: “El arbitraje es un componente esencial del deporte. Reafirmamos nuestro compromiso con la transparencia, la ética y la profesionalización e invitamos a toda la familia del fútbol a construir un sistema más justo y confiable”.
El reclamo surge en un momento de máxima tensión institucional, donde la credibilidad del arbitraje se encuentra en uno de sus puntos más bajos. El debate, lejos de cerrarse, promete escalar en las próximas semanas.










