Luján tuvo una actuación contundente frente a Berazategui y desató la fiesta en el 1° de Abril. Pese a jugar buena parte del encuentro con diez hombres por la expulsión de Tomás Dopazo, el equipo de Martín Pérez Bianchi mostró carácter, eficacia y fútbol para quedarse con una victoria inolvidable.

Luján vivió una tarde soñada en el Estadio 1° de Abril. En un encuentro que tuvo un recibimiento espectacular, goles, una expulsión y momentos de enorme tensión, el conjunto de la Basílica superó con autoridad a Berazategui y terminó celebrando junto a su gente una actuación que quedará en el recuerdo. Los tantos de Tomás Dopazo, Eladio Ramos y Enzo Oviedo sellaron una victoria que combinó buen juego, contundencia y sacrificio colectivo.

Desde antes del pitazo inicial, el clima anticipaba una jornada especial. El estadio se vistió de fiesta con bombas de humo, papelitos y un recibimiento ensordecedor para los futbolistas, que salieron al campo de juego acompañados por sus familias. La respuesta del equipo estuvo a la altura de ese respaldo: desde el primer minuto, Luján salió decidido a imponer condiciones y dejó en claro que no pensaba regalarle nada a su rival.

Luján es de la B

El equipo dirigido por Martín Pérez Bianchi asumió el protagonismo desde el comienzo, se adueñó de la pelota y presionó alto para dificultar la salida de Berazategui. Con líneas adelantadas, amplitud por las bandas y movilidad en ataque, el Lujanero consiguió instalarse rápidamente en campo contrario y comenzó a generar situaciones de peligro.

radio banner logo

La primera oportunidad llegó prácticamente desde el vestuario. Un desborde de Axel Abad por el sector izquierdo terminó con un centro que encontró a Eladio Ramos en una posición inmejorable. El delantero apareció sin marca en la puerta del área chica, pero su cabezazo se fue desviado cuando el arquero visitante todavía intentaba acomodarse.

La advertencia fue clara. Luján había salido decidido a buscar el partido y encontraba espacios para lastimar, especialmente cuando conseguía abrir la cancha y aprovechar la velocidad de sus hombres de ataque.

Luján es de la B

En el mediocampo, Enzo Oviedo se convirtió en el eje del funcionamiento colectivo. El volante manejó los tiempos, distribuyó la pelota y permitió que el equipo sostuviera el dominio territorial. A su vez, Tomás Dopazo se mostró participativo, ganó posiciones de espaldas al arco y facilitó la conexión entre los mediocampistas y los delanteros.

Luján golpeó primero y resistió con diez

Con el correr de los minutos, el dominio del conjunto local se tradujo en nuevas aproximaciones. A los 26 minutos, Dopazo recibió, dejó atrás a un adversario y sacó un remate cruzado que, aunque llevaba buena dirección, no tuvo la fuerza suficiente para complicar al arquero de Berazategui.

Sin embargo, la jugada no terminó allí. La intervención del guardameta derivó en un lateral para el Lujanero y, a partir de esa acción, llegó la apertura del marcador.

Julián Pesco Ford ejecutó el saque de banda y la pelota terminó en los pies de Dopazo, que encontró el espacio necesario para conectar un cabezazo preciso contra uno de los palos. El delantero hizo estallar al público local y desató el primer gran festejo de la tarde.

Lujan ascenso

El gol premió la superioridad que Luján había mostrado desde el inicio y le dio tranquilidad para continuar desarrollando su plan de juego. Apenas un par de minutos después, el equipo estuvo muy cerca de ampliar la diferencia: Eladio Ramos desbordó y envió la pelota al área, donde Abad llegó con lo justo, pero no consiguió empujarla al fondo de la red cuando tenía el arco prácticamente vacío.

Todo parecía encaminarse hacia una primera parte favorable para el dueño de casa, aunque el encuentro todavía guardaba un giro inesperado.

A los 38 minutos, Dopazo fue a disputar una pelota que se le había alejado y cometió una infracción que le valió la segunda tarjeta amarilla. El delantero ya había sido amonestado durante el festejo de su gol, cuando se quitó la camiseta, por lo que el árbitro le mostró la roja y dejó a Luján con diez futbolistas.

La expulsión modificó el panorama de inmediato. Berazategui pasó a tener superioridad numérica, adelantó sus líneas y comenzó a buscar los espacios que hasta ese momento le habían sido negados. El conjunto visitante encontró más terreno para progresar y obligó al Lujanero a retroceder algunos metros.

Lujan

La oportunidad más clara del Naranja llegó a través de Miño, uno de sus jugadores más peligrosos. Tras recibir un pase entre líneas, el atacante dejó atrás a Lucas Torlaschi, pero se quedó sin ángulo para definir y terminó enviando la pelota por encima del travesaño.

Cuando parecía que el primer tiempo se cerraría con una diferencia mínima y un panorama complicado para el local, apareció nuevamente Eladio Ramos. El delantero se impuso por el sector derecho, avanzó con decisión y sacó un remate potente que terminó en el fondo del arco, pese al intento del defensor por cerrarle el camino.

El 2 a 0 llegó en un momento determinante. Luján no solo había conseguido ampliar la ventaja, sino que también encontró una respuesta contundente ante la adversidad de jugar con un hombre menos. Con esa diferencia se fue al descanso, mientras el público celebraba una primera parte en la que el equipo había mostrado personalidad y una notable eficacia.

En el complemento, las obligaciones quedaron del lado de Berazategui. Con un futbolista más y dos goles de desventaja, el visitante salió a buscar el descuento desde el comienzo y comenzó a acumular situaciones frente al arco de Torlaschi.

Primero, un remate cerrado terminó estrellándose contra el palo. Después, Serrizuela probó desde afuera del área con un disparo potente que pasó muy cerca del arco, mientras el arquero local volaba para intentar controlar la trayectoria. Poco más tarde, Godoy desperdició una ocasión inmejorable al cabecear desviado desde una posición favorable, prácticamente debajo del arco.

Luján, por su parte, debió modificar sus prioridades. Con diez jugadores, el equipo se replegó, cerró espacios y apostó a recuperar la pelota para salir rápido de contraataque. Ya no tenía el mismo control territorial de la primera mitad, pero conservaba una ventaja que le permitía afrontar el tramo final con una estrategia clara.

lujan 1

En una de esas salidas rápidas, Sebastián Gallo encontró una oportunidad para liquidar el encuentro. El mediocampista avanzó hacia el arco rival, aunque no logró definir con precisión ante la rápida salida del arquero, que achicó los espacios y evitó el tercer tanto.

La tensión fue creciendo a medida que se acercaba el final. Berazategui insistía y Luján se defendía con todo lo que tenía, consciente de que debía sostener el resultado para coronar una tarde que había comenzado de la mejor manera.

Los últimos diez minutos fueron de máxima intensidad. Torlaschi protagonizó una intervención espectacular ante Godoy y evitó que el visitante se pusiera nuevamente en partido. La acción continuó con un tiro de esquina que generó un verdadero caos en el área chica: la pelota quedó boyando entre varios futbolistas y, después de una serie de rebotes, la defensa local consiguió despejarla sobre la línea, en el segundo palo.

Fue una de esas jugadas que pueden cambiar la historia de un encuentro. Berazategui tuvo la posibilidad de descontar, pero Luján resistió y encontró en su arquero y en el esfuerzo de todo el equipo los argumentos necesarios para sostener la diferencia.

Cuando el partido parecía destinado a cerrarse con una victoria trabajada, apareció Enzo Oviedo para ponerle el broche de oro a la tarde.

El mediocampista tomó la pelota en la puerta del área y conectó una volea formidable. El remate salió con dirección y potencia, se clavó contra el palo y dejó sin respuestas al arquero visitante. El 3 a 0 desató una explosión de alegría en el Estadio 1° de Abril y terminó de sentenciar el encuentro.

El grito de los hinchas se transformó en un «¡Dale campeón, dale campeón!» que bajó desde las tribunas y acompañó los festejos de los jugadores. Después de soportar los momentos más difíciles del complemento, el Lujanero encontraba el gol que necesitaba para liquidar definitivamente la historia.

La conquista de Oviedo fue mucho más que el tercer tanto de la tarde: representó el premio a un equipo que había sabido dominar, golpear en los momentos justos y resistir cuando las circunstancias se volvieron adversas.

Luján construyó una victoria de enorme valor futbolístico y anímico. Fue superior durante buena parte del primer tiempo, encontró respuestas ofensivas con Dopazo y Ramos, sufrió con la expulsión del delantero y debió multiplicar esfuerzos para sostener la ventaja. Finalmente, la calidad individual de Oviedo y la solidez colectiva terminaron de resolver un partido que tuvo todos los ingredientes.

El pitazo final encontró al público celebrando una goleada que quedará marcada por el contexto y por la forma en que se consiguió. En una tarde cargada de emoción, el equipo de Martín Pérez Bianchi respondió al apoyo de su gente con una actuación contundente y una muestra de carácter que terminó en fiesta.