Un informe sobre la Ruta 5 revela datos alarmantes sobre siniestros viales. La mayoría de las muertes podría evitarse con obras de infraestructura y mayores controles de tránsito.
La Ruta Nacional 5 vuelve a ocupar un lugar central en el debate público tras conocerse un informe que expone la gravedad de la siniestralidad en este corredor clave del país.
Datos alarmantes en la ruta que une producción y turismo
El documento, elaborado por la Fundación Estrellas Amarillas, advierte que una parte significativa de las muertes podría evitarse con mejoras estructurales.
El estudio toma relevancia luego del accidente fatal ocurrido el 30 de marzo, en el que murieron cuatro personas. Este hecho se suma a una larga lista de siniestros que se repiten con características similares a lo largo de los años.
Uno de los datos más impactantes del informe indica que el 92% de los accidentes fatales son choques frontales. Este tipo de colisión suele estar vinculado a rutas de doble mano sin separación física, donde cualquier maniobra imprudente o error humano puede derivar en consecuencias fatales.
Además, el análisis revela que los siniestros no se concentran en horarios nocturnos, como suele suponerse. Por el contrario, el 74% de las muertes ocurre durante el día, distribuidas entre la mañana y la tarde. Esto pone en evidencia que la problemática excede la visibilidad y se vincula directamente con el comportamiento de los conductores y las condiciones de la vía.
Ruta 5 y la necesidad de infraestructura segura
Ante este panorama, la Fundación Estrellas Amarillas impulsó un pedido formal a las autoridades nacionales para avanzar en la transformación de la Ruta 5 en autovía. La propuesta apunta a dividir la calzada, una medida que reduciría considerablemente el riesgo de choques frontales.
La ruta cumple un rol estratégico al conectar la Ciudad de Buenos Aires con Santa Rosa y articular regiones productivas de gran importancia. También es utilizada por el transporte pesado vinculado a sectores clave como la industria y la energía, lo que incrementa el volumen y la complejidad del tránsito.
El informe señala que circulan diariamente alrededor de 1.200 camiones, lo que eleva el nivel de riesgo en tramos donde la infraestructura no está preparada para soportar ese flujo vehicular.
Mientras se discuten soluciones de fondo, también se plantean acciones inmediatas para reducir la siniestralidad. Entre ellas, la implementación de controles de velocidad más estrictos, la colocación de radares y la intervención en puntos críticos mediante rotondas u otras obras de ordenamiento.
Para ciudades como Luján, ubicadas en el área de influencia de este corredor, la situación genera preocupación. La seguridad vial no solo impacta en quienes transitan la ruta a diario, sino también en el desarrollo regional y en la conectividad.
El informe concluye con una advertencia clara: sin decisiones políticas y obras concretas, la Ruta 5 seguirá siendo escenario de tragedias evitables. La evidencia ya está sobre la mesa y el desafío ahora es traducirla en acciones que salven vidas.
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