Farmacias alertan por posible faltante de medicamentos debido a atrasos en pagos de obras sociales y prepagas. Reclaman soluciones urgentes para evitar problemas de reposición en todo el país.
La Confederación Farmacéutica Argentina advirtió sobre el riesgo de faltantes de medicamentos en farmacias de todo el país ante el atraso en la cadena de pagos de obras sociales y empresas de medicina prepaga. Según el sector, las farmacias aún no cobraron prestaciones realizadas en diciembre y la situación podría agravarse en las próximas semanas.
La presidenta de la entidad, Alejandra Gómez, describió el escenario como crítico y aseguró que el sistema atraviesa una fuerte tensión financiera. La dirigente explicó que el desfasaje en los pagos genera un desequilibrio estructural, ya que las farmacias deben afrontar gastos inmediatos mientras los ingresos se postergan.
En declaraciones radiales, Gómez fue contundente: aseguró que todavía no se completaron los cobros por prestaciones brindadas hace más de dos meses, lo que pone al sector en una posición de alta vulnerabilidad.
Cómo impacta en la reposición de medicamentos
El principal problema radica en el funcionamiento de la cadena comercial. Las farmacias deben pagar semanalmente a droguerías y laboratorios para reponer medicamentos, mientras que los financiadores del sistema abonan con demoras crecientes.
Ese desfasaje obliga a los establecimientos a financiar tratamientos con recursos propios, una práctica que, según advierten, ya no es sostenible en el tiempo. “Es una cadena diseñada para que la farmacia compre el medicamento y reciba el pago por la prestación. Cuando eso se interrumpe, la situación se vuelve complicada”, explicaron desde el sector.
La preocupación central es que esta dinámica derive en dificultades concretas para reponer stock. Si el flujo financiero no se normaliza, las farmacias podrían comenzar a limitar compras, lo que se traduciría en faltantes o demoras en la entrega de tratamientos.
El foco en PAMI y los pacientes crónicos
Uno de los puntos más sensibles del conflicto es el impacto en el PAMI, que concentra más de cinco millones de afiliados, en su mayoría jubilados y pensionados. Se trata de una población con alta demanda de medicamentos, especialmente para enfermedades crónicas.
Si bien desde la COFA aclararon que el problema no se limita a un solo financiador, señalaron que los plazos de pago vinculados al PAMI se fueron extendiendo durante el último año. Esa dilación genera un cuello de botella en la cadena de abastecimiento.
La situación preocupa especialmente porque el sistema aún se sostiene gracias al stock disponible y a acuerdos puntuales con algunos laboratorios. Sin embargo, desde el sector advierten que se trata de soluciones temporales que no resuelven el problema de fondo.
Reclamo por soluciones urgentes
Ante este escenario, la Confederación Farmacéutica impulsa la conformación de una mesa de diálogo urgente con todos los actores involucrados, incluyendo financiadores, laboratorios y autoridades sanitarias. El objetivo es ordenar la cadena de pagos y evitar que la crisis financiera se transforme en un problema sanitario.
Desde la entidad remarcan que las farmacias no pueden sostener indefinidamente el financiamiento del sistema. De no haber respuestas rápidas, advierten que el impacto podría trasladarse directamente a los mostradores.
El sector insiste en que el tiempo apremia. Si no se regularizan los pagos antes de fin de mes, el riesgo de desabastecimiento podría volverse tangible y afectar a millones de pacientes que dependen de la cobertura de obras sociales y prepagas para acceder a sus tratamientos.
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