La Asociación Amigos del Turismo Carretera organiza un encuentro especial este jueves para recordar la trayectoria y el legado de Omar Wilke, el histórico preparador que marcó una época dorada.
En el marco del décimo aniversario de su fallecimiento, la Asociación Amigos del Turismo Carretera llevará a cabo un acto conmemorativo en honor a Omar Wilke. La cita tendrá lugar el próximo jueves 8 de enero, a partir de las 19:00 horas, en el emblemático taller ubicado en el Pasaje Baeza de Corini (antiguamente Pasaje Torino), a escasos metros de la avenida San Martín.
Esta entidad, que trabaja incansablemente por preservar la memoria histórica de la máxima categoría del automovilismo nacional, busca con este evento poner en valor la figura de un hombre que no solo fue un preparador de excelencia, sino también un docente generoso para las nuevas generaciones de motoristas.
Una trayectoria forjada en la excelencia
La historia de Omar Wilke en el automovilismo comenzó a cimentarse en las instalaciones de General Motors, en la planta de San Martín. Fue allí donde conoció a Jorge Pedersoli, con quien conformaría una de las duplas más exitosas y recordadas en la preparación de motores de competición.
Juntos alcanzaron hitos fundamentales para el deporte motor argentino. Entre sus logros más destacados se encuentra el título obtenido por Oscar Espinosa en la temporada 1979/1980, el primer campeonato fiscalizado bajo la órbita de la propia Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC). Aquella gesta, lograda con la marca Chevrolet, dio paso a una hegemonía posterior con los tres campeonatos consecutivos obtenidos por Roberto Mouras entre 1983 y 1985, utilizando en esa oportunidad vehículos de la marca Dodge.
Su impacto y vigencia en el Turismo Carretera
Tras la disolución de su sociedad con Pedersoli a finales de 1986, Wilke se estableció de manera independiente en su taller del pasaje hoy denominado Baeza de Corini. Desde ese espacio, continuó brindando soluciones mecánicas a diversos pilotos y categorías, demostrando una versatilidad técnica poco común.
Uno de sus momentos de mayor relevancia en esta etapa fue su participación en la temporada 1993. Convocado por Jorge Trepat, Wilke se encargó de la atención del motor del Ford de Wálter Hernández. Junto a Héctor Giambrone, conformaron una estructura imbatible que le permitió al piloto de Comandante Nicanor Otamendi consagrarse campeón del Turismo Carretera, obteniendo victorias memorables en circuitos como el de La Plata y la Base Aérea de Morón.
El legado de un maestro docente
Más allá de los títulos y las estadísticas, el reconocimiento hacia Omar Wilke trasciende las pistas. Su figura es recordada por su rol como formador. Su generosidad al compartir conocimientos mecánicos permitió que numerosos discípulos heredaran sus secretos y hoy se destaquen con preparaciones propias en el ámbito nacional.
Este compromiso con la enseñanza quedó inmortalizado cuando el Colegio Industrial de Olavarría decidió denominar “Omar Wilke” a su laboratorio de mecánica. El propio preparador fue el encargado de inaugurar el espacio, brindando un discurso motivador para los futuros ingenieros y mecánicos del país.
El encuentro de este jueves promete ser una jornada cargada de emoción y anécdotas, donde colegas, amigos y seguidores del automovilismo se reunirán para recordar a un referente indiscutido que falleció el 12 de enero de 2015, pero cuya influencia técnica sigue vigente en cada motor que ruge en las pistas argentinas.
¿Desea que redacte una reseña técnica detallada sobre las diferencias de preparación que Wilke aplicaba entre los motores Chevrolet y Ford durante su carrera?










