Flandria inició la Primera B con un triunfo 3-1 que reflejó pretemporada intensa y plantel renovado. El equipo mostró contundencia, refuerzos protagonistas y un debut que entusiasma a los hinchas en Jáuregui.
El inicio de temporada suele marcar tendencias, y el debut de Flandria en la Primera B Metropolitana dejó sensaciones positivas. Con una victoria 3 a 1 en el estadio Carlos V, el equipo de Arnaldo Sialle ratificó que la preparación previa y la renovación del plantel apuntan a un objetivo claro: competir en los primeros planos.
Pretemporada exigente y caras nuevas
El conjunto de Jáuregui llegó al estreno tras una pretemporada intensa, disputando varios amistosos y sumando un total de 13 refuerzos. La renovación incluyó incorporaciones en todas las líneas, desde los arqueros Carlos Morel y Leonel Szalich hasta mediocampistas y delanteros con perfiles ofensivos.
A la par, el club logró retener piezas clave del plantel anterior, lo que permitió combinar experiencia y renovación. La continuidad de nombres importantes en la estructura futbolística fue uno de los pilares para sostener la identidad de juego.
Entre las bajas, sobresalió la despedida de Andrés Camacho, ídolo histórico que decidió retirarse tras más de 300 partidos y tres ascensos. Su salida marcó el cierre de una etapa, aunque su legado sigue presente en la memoria del hincha.
Flandria mostró contundencia en el debut
El estreno oficial reflejó gran parte del trabajo previo. Desde el inicio, el equipo tomó la iniciativa, adelantó líneas y presionó en campo rival. La movilidad ofensiva y la agresividad en los duelos individuales generaron un contexto favorable para dominar el partido.
La ventaja llegó tras una jugada de insistencia, con recuperación de Costa y definición aérea de Matías López. El segundo gol, obra de Diósquez, evidenció oportunismo y lectura de juego, mientras que el tercero combinó juego asociado y eficacia en los metros finales.
El resultado parcial de 3-0 al descanso sintetizó una primera mitad casi perfecta, donde el equipo logró imponer ritmo y contundencia.
Un segundo tiempo más estratégico
El complemento mostró otra versión del partido. Con la ventaja asegurada, el equipo optó por administrar energías y controlar los tiempos. La posesión pasó en mayor medida al rival, aunque sin generar un dominio real en las áreas.
El descuento visitante, producto de un infortunio defensivo, no alteró el desarrollo general. A partir de allí, el conjunto local manejó el cierre con inteligencia, evitando sobresaltos y apostando a transiciones rápidas.
Más allá de la merma en la intensidad, el balance general fue positivo. El equipo mostró capacidad para adaptarse a distintos momentos del partido, una cualidad clave en torneos largos y exigentes.
Un punto de partida alentador
El triunfo inicial funciona como un respaldo al proyecto deportivo. La combinación de refuerzos, continuidad de piezas clave y una idea de juego definida permitió construir un debut convincente.
En campeonatos extensos como la Primera B Metropolitana, la regularidad suele marcar la diferencia. Por eso, comenzar con una actuación sólida y tres puntos en casa representa mucho más que un buen resultado: es una señal de competitividad.
Con margen de crecimiento y un plantel que aún puede ensamblarse mejor, el equipo inicia el camino con optimismo. El desafío ahora será sostener la intensidad, consolidar la identidad y transformar este arranque prometedor en una campaña protagonista.
Imagen Prensa Flandria









