El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur avanzó con aval político europeo y abre un nuevo escenario para exportaciones, industria, inversiones y previsibilidad regulatoria en la Argentina.
Tras 25 años de negociaciones, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur dio un paso decisivo luego de la aprobación política del bloque europeo. El entendimiento ingresa ahora en su etapa final: resta el visto bueno del Mercosur, cuya firma se espera para el 17 de enero, y posteriormente el proceso de ratificación parlamentaria en cada país. Según estimaciones oficiales de la UE, el acuerdo podría comenzar a regir hacia fines de este año.
El avance reactivó el debate sobre su impacto concreto en la región y, especialmente, sobre las implicancias para la economía argentina, la industria local y el perfil exportador del país. El texto consensuado se apoya en tres pilares —comercial, político y de cooperación— y fija compromisos de amplio alcance que inciden en el comercio exterior, el marco regulatorio y las relaciones económicas entre ambos bloques.
Un acuerdo estratégico tras décadas de negociaciones
Desde el Gobierno nacional celebraron el progreso del entendimiento. El ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno destacaron que el acuerdo abre una etapa de mayor previsibilidad y oportunidades de crecimiento para la Argentina. El titular de la Cancillería afirmó que se trata del “entendimiento más ambicioso alcanzado entre ambos bloques tras más de tres décadas de negociaciones” y remarcó que permitirá acceder de manera preferencial al mercado europeo, considerado la tercera economía global.
La Unión Europea reúne a unos 450 millones de consumidores y representa cerca del 15% del producto bruto mundial, un dato central para evaluar la magnitud del acuerdo y su potencial impacto sobre las exportaciones argentinas.
Proyecciones comerciales y efectos del acuerdo
Según un documento difundido por la delegación argentina ante la Unión Europea, se espera que el acuerdo impulse el comercio bilateral. Las proyecciones oficiales indican que las exportaciones europeas al Mercosur podrían crecer un 39%, mientras que las exportaciones del Mercosur hacia la UE aumentarían un 17%, con montos estimados en 48.700 millones y 8.900 millones de euros, respectivamente.
En términos arancelarios, la UE eliminará derechos de importación para el 92% de las exportaciones del Mercosur y otorgará acceso preferencial para otro 7,5%. De este modo, el 99% de las exportaciones agrícolas del bloque quedarán alcanzadas por los beneficios del entendimiento. En paralelo, el Mercosur eliminará el 91% de los aranceles que hoy aplica a los productos europeos.
Un informe de la Fundación INAI describió a la Unión Europea como un mercado de alto poder adquisitivo, con un ingreso per cápita promedio cercano a los 43.000 dólares anuales y un producto bruto estimado en 19,5 billones de dólares. En 2024, el bloque importó productos agroindustriales por alrededor de 220.000 millones de dólares, mientras que la Argentina explicó apenas el 3% de ese total.
En ese contexto, el acuerdo otorga condiciones preferenciales que colocan a la oferta argentina en igualdad de condiciones frente a competidores que ya cuentan con acuerdos comerciales con la UE, un punto clave para mejorar la inserción internacional.
El consultor y especialista en comercio internacional Marcelo Elizondo subrayó que la Unión Europea importa bienes por unos 2,8 billones de dólares —más del 10% del total mundial— y servicios por cerca de 950.000 millones de dólares. A su criterio, el acuerdo con el Mercosur facilitará el comercio y atraerá inversiones al mejorar el marco regulatorio, en un contexto en el que las empresas europeas concentran algunos de los mayores flujos de inversión externa y mantienen un rol central en América Latina.
En la misma línea, el titular de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, señaló que el impacto en términos de creación de comercio será gradual. Explicó que muchos productos de interés ingresarán a arancel cero recién entre el séptimo y el décimo año, mientras que otros, como las carnes, estarán sujetos a cuotas. No obstante, destacó que el principal valor del acuerdo radica en la previsibilidad de reglas, especialmente en materia sanitaria, ambiental y social.
Idígoras agregó que firmar un acuerdo genera una relación de preferencia que permite negociar reglas de manera distinta y promueve inversiones europeas, en un escenario en el que la agricultura europea atraviesa un proceso de reducción estructural y la industria alimenticia del continente busca nuevos espacios de producción.
Señal para inversores y desafíos para la industria
El economista Dante Sica, titular de Abeceb, afirmó que el acuerdo envía una señal clave para los inversores al alinear normas locales con estándares regulatorios de primer nivel global. Para la Argentina, este “benchmark” resulta relevante porque refuerza la seguridad jurídica y consolida la confianza en un país con antecedentes de incumplimientos contractuales.
Sica sostuvo además que el acuerdo abrirá un mercado de altos ingresos para numerosos sectores industriales argentinos. Mientras que los aranceles para ingresar a la UE bajarán a cero de manera inmediata, la apertura del Mercosur se aplicará de forma escalonada en plazos de cinco, diez y quince años. En ese marco, consideró que el entendimiento no implicará un impacto negativo para la industria local, sino que reforzará la necesidad de mejorar la competitividad y avanzar en reformas estructurales.
El impacto del acuerdo UE–Mercosur en cifras
El acuerdo establece compromisos que afectan de manera directa la estructura productiva, exportadora y regulatoria de la Argentina. Entre los principales ejes se destacan:
- Acceso preferencial al mercado europeo: eliminación de aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y beneficios adicionales para otro 7,5%.
- Reducción y eliminación de aranceles: desgravación inmediata o gradual para productos clave como soja, maní, frutas, aceites, pesca, alimentos procesados, vinos y biodiesel.
- Cuotas para productos sensibles: cupos para carnes, arroz, lácteos, miel, etanol y ovoproductos.
- Cambios en derechos de exportación: eliminación progresiva de retenciones para la mayoría de los productos exportados a la UE, con excepciones específicas.
- Previsibilidad sanitaria y fitosanitaria: reglas claras, plazos definidos y mecanismos de consulta bilateral.
- Alineamiento regulatorio: disciplinas en facilitación del comercio, aduanas, servicios, compras públicas y propiedad intelectual.
Amplio respaldo empresario
Los avances del acuerdo UE–Mercosur recibieron un fuerte respaldo del sector empresario. La Cámara Argentina de Comercio y Servicios expresó su satisfacción y destacó que el entendimiento favorecerá a empresas y consumidores de ambos bloques. El Grupo de los 6 consideró que el pacto constituye un paso clave hacia un área de libre comercio y resaltó su potencial para aumentar exportaciones y generar empleo de calidad.
La Asociación Empresaria Argentina también manifestó su apoyo y subrayó que la celebración de acuerdos comerciales y de inversión con criterios de reciprocidad y equilibrio resulta positiva para el desarrollo económico y social del país.
Con apoyos mayoritarios y desafíos por delante, el acuerdo UE–Mercosur se encamina a convertirse en uno de los hitos comerciales más relevantes para la Argentina en las últimas décadas, con efectos graduales pero profundos sobre su economía y su inserción internacional.
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