Los casos de chikungunya aumentan en Argentina con fuerte impacto en el norte, mientras el sistema de salud refuerza controles y monitorea otros virus como dengue e influenza.
Argentina atraviesa un escenario de aumento sostenido de casos de chikungunya, con un total de 837 notificaciones entre confirmadas y probables. La aceleración en los registros se mantiene desde las primeras semanas de 2026, según el Boletín Epidemiológico Nacional.
El predominio de casos autóctonos refleja una circulación activa del virus en distintas regiones del país, lo que obliga a reforzar las estrategias de vigilancia y control.
Chikungunya y distribución geográfica
El análisis territorial muestra una marcada concentración en el NOA, donde se localiza la gran mayoría de los casos. Salta continúa siendo la provincia más afectada, seguida por Tucumán y Jujuy, consolidando un foco regional de transmisión.
En paralelo, la expansión hacia otras provincias confirma la dispersión progresiva del virus. Si bien los niveles en la región centro son menores, la presencia de casos en Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires evidencia un escenario que requiere atención sostenida.
El informe epidemiológico también da cuenta de la situación de otras enfermedades. En el caso del dengue, se confirmaron cinco nuevos casos, elevando el total a 45 desde el inicio de la temporada 2025-2026.
Más de la mitad de los casos corresponden a personas sin antecedentes de viaje, lo que indica transmisión local. En tanto, los virus respiratorios, incluida la influenza, se mantienen en niveles bajos y dentro de lo esperado.
En particular, se identificaron nuevos casos de influenza A(H3N2) pertenecientes al subclado J.2.4.1, que ya representa el 78% de los casos detectados mediante secuenciación genómica.
Respuesta del sistema de salud
Ante este panorama, las autoridades sanitarias mantienen una vigilancia intensificada del SFAI, con el objetivo de detectar de manera temprana cambios en los patrones epidemiológicos.
La estrategia incluye el uso de herramientas diagnósticas específicas y el acompañamiento a las provincias para fortalecer la capacidad de respuesta local. Este enfoque busca no solo contener el avance del chikungunya, sino también anticipar posibles brotes de otros arbovirus.
Un escenario que exige prevención
El crecimiento de los casos de chikungunya en Argentina pone de relieve la importancia de las medidas preventivas, especialmente en áreas donde el mosquito transmisor encuentra condiciones favorables para su reproducción.
En este contexto, la articulación entre vigilancia epidemiológica, diagnóstico temprano y acciones de control vectorial se vuelve fundamental para mitigar el impacto de la enfermedad y evitar una mayor propagación en los próximos meses.
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