La construcción cayó en 2025: costos en dólares, poco crédito y obra pública en retroceso

Radio Estación Luján
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La actividad de la construcción se contrajo en 2025, afectada por costos en dólares, falta de crédito y menor obra pública. Aun así, la obra privada y refacciones sostuvieron expectativas.

La industria de la construcción en la Argentina atravesó un 2025 de fuerte contracción, empujada por una combinación de factores que golpearon de lleno en la dinámica del sector: escasez de financiamiento, aumento del costo de construir medido en dólares y una reducción sostenida de la obra pública. Pese a ese escenario, el repunte relativo de la actividad privada ayudó a amortiguar la caída, especialmente en obras de menor escala y trabajos de mejora en viviendas.

Los datos surgen de una encuesta elaborada por el grupo Construya, basada en un relevamiento a 407 profesionales de la cadena de valor, que reflejó tanto el deterioro del nivel de actividad como las tensiones estructurales que enfrenta la industria.

Caída general de la actividad en la construcción durante 2025

Según el informe, el 62% de los profesionales consultados reportó una baja en su actividad en los últimos doce meses en comparación con el período anterior. En contraste, solo el 16% afirmó haber registrado una mejora, mientras que el 22% sostuvo que su nivel de trabajo se mantuvo estable.

El resultado consolida un año marcado por la cautela: el freno del financiamiento y el encarecimiento de los insumos y la mano de obra —en un contexto donde el costo se mide, en buena parte, en dólares— redujeron el margen de maniobra de empresas, desarrolladores y contratistas.

Los principales obstáculos: costos, crédito y demanda

Entre los factores que más limitaron el desarrollo del sector, el aumento de los costos de construcción encabezó el listado con el 19% de las menciones. En segundo lugar apareció la menor disponibilidad de financiamiento (15%), y luego la baja demanda del mercado (13%).

La combinación de estos elementos suele impactar en cadena: cuando el crédito se retrae y los costos suben, se reduce la posibilidad de iniciar proyectos, se estiran los plazos y cae la demanda de materiales y servicios asociados. A la vez, la incertidumbre económica afecta decisiones de inversión, tanto en desarrollos como en mejoras en hogares.

obra Reconstrucción

Dentro de un panorama contractivo, la actividad privada fue el principal sostén. El 47% de los consultados señaló que el mayor dinamismo provino de obras privadas de tamaño mediano y pequeño. En paralelo, el 36% destacó a las refacciones y ampliaciones como motor de la actividad.

En cambio, las grandes obras privadas fueron mencionadas por el 14% como impulso relevante, mientras que la obra pública quedó prácticamente relegada: apenas un 3% la identificó como dinamizadora, principalmente en rubros vinculados a viviendas, escuelas y hospitales.

La obra pública pierde peso año tras año

El relevamiento mostró un retroceso sostenido del rol de la obra pública en el negocio constructor. En 2023, representaba la principal fuente de ingresos para el 13% de las empresas. Ese porcentaje cayó al 5% en 2024 y se redujo aún más en 2025, cuando apenas alcanzó el 3%.

La pérdida de participación del Estado como demandante de obras impacta de manera directa en la continuidad de proyectos, la ocupación de mano de obra y el funcionamiento de empresas que históricamente dependieron de licitaciones y contratos públicos.

Financiamiento: acceso difícil y predominio de la autofinanciación

La encuesta también reflejó un problema central para la actividad: el crédito. El 57% de los encuestados consideró que el acceso al financiamiento es difícil y el 32% lo definió como prácticamente inaccesible. Solo el 1% lo calificó como muy accesible.

En ese contexto, el principal método de financiamiento en el sector continúa siendo la autofinanciación (34%), seguida por el financiamiento de proveedores (18%) y el uso de fideicomisos (13%). Los préstamos a largo plazo tuvieron una participación marginal: 5% para créditos en pesos y 4% para créditos en dólares.

El dato expone una característica clave del momento: la continuidad de muchas obras depende de la espalda financiera propia o de acuerdos comerciales, más que de líneas de crédito bancarias o instrumentos de largo plazo.

Entre las preferencias de ahorro de los empresarios consultados, la construcción se mantuvo en el primer lugar con el 29% de las elecciones, aunque ese porcentaje cayó siete puntos respecto de la medición anterior. Detrás se ubicaron las acciones (25%), el dólar (17%) y los bonos públicos (11%), además de alternativas como plazos fijos, criptomonedas y depósitos bancarios.

La construcción mostró un fuerte avance

La caída en la preferencia por la construcción como destino del ahorro sugiere un cambio en el clima de inversión: si bien el ladrillo continúa siendo un refugio tradicional, el contexto de costos elevados y baja previsibilidad empuja a diversificar.

Expectativas: la mayoría prevé una mejora en 12 meses

A pesar del cuadro desafiante, el informe registró expectativas mayormente positivas hacia adelante. El 58% de los profesionales consultados consideró que su actividad crecerá en los próximos doce meses. En tanto, un 21% cree que se mantendrá estable y otro 21% anticipa una caída.

Entre los factores que podrían favorecer un repunte, el estudio mencionó a la construcción como refugio de valor, el crecimiento de la actividad económica, el avance de obras privadas y una eventual mayor disponibilidad de crédito.

Más allá de los números sectoriales, la construcción está fuertemente condicionada por variables macroeconómicas que impactan en costos y decisiones de inversión. El tipo de cambio, las tasas de interés, la inflación —que en la lógica del sector se traduce en el costo de la construcción— y la carga impositiva aparecen entre los factores que más inciden sobre el nivel de actividad.

En ese marco, el costo de construir medido en dólares volvió a mostrar un salto: según datos oficiales, aumentó 4,7% en noviembre respecto de octubre y acumuló una suba del 105% desde las elecciones presidenciales de octubre de 2023.

Con esa combinación de presiones, el sector sigue mirando al crédito y a la evolución de la economía como las llaves para definir si 2026 consolida la recuperación o prolonga un período de ajuste.

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