Flandria perdió 2 a 1 frente a Deportivo Armenio, terminó la primera rueda con una nueva caída y volvió a mostrar problemas defensivos que condicionaron gran parte del campeonato.

Un cierre que reflejó los problemas del semestre

Flandria volvió a tropezar en la Primera B Metropolitana y cerró la primera rueda del campeonato con una derrota que dejó al descubierto las mismas falencias que arrastró durante gran parte del torneo. En Ingeniero Maschwitz, el conjunto dirigido por Jesús Díaz cayó 2 a 1 frente a Deportivo Armenio en un encuentro que comenzó cuesta arriba desde el primer minuto y que terminó profundizando las dudas sobre el rendimiento colectivo.

El Canario llegaba con la intención de darle continuidad al triunfo conseguido una semana antes frente a Ituzaingó en el estadio Carlos V, una victoria que había permitido cortar una serie adversa y tomar algo de aire en la lucha por alejarse de los últimos puestos de la tabla. Sin embargo, el rendimiento volvió a estar lejos del esperado y el equipo terminó pagando muy caro los errores defensivos que marcaron buena parte de la primera mitad del certamen.

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Las bajas de Federico Real y Matías Donato, ambos suspendidos por acumulación de tarjetas amarillas, obligaron al entrenador a modificar la formación inicial. Martín Correa regresó al lateral derecho luego de recuperarse de una molestia en la rodilla, aunque los cambios previstos quedaron rápidamente desdibujados por un inicio inesperado.

Flandria volvió a sufrir desde el arranque

Todavía no se había cumplido el primer minuto cuando Deportivo Armenio encontró espacios en la última línea visitante. Gonzalo Dávila aprovechó una desatención defensiva, quedó mano a mano con Carlos Morel y definió con precisión para establecer el 1 a 0.

El gol tempranero modificó completamente el desarrollo del partido. Obligado por el resultado, Flandria adelantó sus líneas y asumió el protagonismo de la posesión, aunque volvió a mostrar dificultades para generar situaciones claras frente al arco rival.

Durante gran parte del primer tiempo, el equipo apostó a los envíos aéreos buscando la presencia de Benjamín Giménez dentro del área. Sin embargo, la defensa de Deportivo Armenio respondió con firmeza y neutralizó la mayoría de los intentos.

La ocasión más importante del conjunto de Jáuregui en esa etapa llegó mediante un remate de media distancia de Dante Spitale, que pasó cerca del arco defendido por Juan Pablo Domínguez pero no alcanzó para modificar el marcador.

Del otro lado, Armenio administró la ventaja sin sobresaltos. No necesitó asumir demasiados riesgos y manejó los tiempos del partido aprovechando la ansiedad de un rival que nunca encontró claridad para romper el esquema defensivo local.

Una reacción que duró muy poco

El complemento comenzó con otra actitud de Flandria. Más adelantado en el campo y con mayor intensidad para recuperar la pelota, el conjunto visitante logró instalarse en terreno rival y empezó a generar mayor presión.

La igualdad llegó mediante una jugada fortuita, aunque construida a partir de esa mejora futbolística. Un remate de media distancia de Orensans encontró el desvío involuntario de Matías Nalerio, descolocó al arquero Domínguez y terminó convirtiéndose en el empate parcial.

El gol parecía abrir un nuevo escenario para el Canario, que por primera vez lograba equilibrar el desarrollo del encuentro. Sin embargo, la reacción tuvo una duración mínima.

Apenas tres minutos después del empate, otra desatención defensiva permitió que Diego Barrionuevo recuperara la ventaja para Deportivo Armenio. Una vez más, los problemas para defender situaciones puntuales terminaron condicionando el trabajo realizado durante el resto del partido.

El nuevo golpe volvió a afectar el funcionamiento del equipo de Jesús Díaz, que debió salir otra vez a buscar el resultado.

Más voluntad que fútbol

Con más de treinta minutos por delante, Flandria intentó acercarse al arco rival mediante empuje y actitud, aunque volvió a evidenciar la falta de profundidad que lo acompañó durante gran parte del campeonato.

Los cambios introducidos por el cuerpo técnico buscaron aportar mayor presencia ofensiva, pero el desarrollo nunca terminó de inclinarse claramente hacia el arco local.

La oportunidad más clara apareció cuando Benjamín Giménez envió un centro atrás que encontró a Nazareno Diosquez ingresando por el sector opuesto. El volante no logró conectar con precisión y su definición terminó por encima del travesaño, desperdiciando una inmejorable ocasión para alcanzar el empate.

Con el correr de los minutos, Armenio administró la ventaja apoyado en un orden defensivo que le permitió sostener el resultado sin sufrir demasiadas complicaciones.

Ya en tiempo de descuento, la expulsión de Matías Mariatti por doble amonestación terminó de sellar una tarde negativa para Flandria, que además perderá otro futbolista importante de cara al inicio de la segunda rueda.

Un balance que deja más interrogantes que certezas

La derrota no solo significó perder tres puntos. También confirmó una tendencia que se repitió durante buena parte de las primeras 19 fechas.

Flandria mostró irregularidad en su rendimiento, dificultades para sostener resultados favorables y una fragilidad defensiva que volvió a aparecer en momentos determinantes.

A lo largo de la primera rueda, el equipo alternó buenas actuaciones con producciones muy discretas. Incluso en varios encuentros en los que consiguió sumar, el funcionamiento dejó interrogantes sobre la solidez del proyecto deportivo.

El reciente triunfo frente a Ituzaingó había generado expectativas de recuperación, aunque el rendimiento ya había mostrado algunas señales de preocupación. Aquella victoria llegó ante uno de los equipos de menor rendimiento del campeonato y el Canario también había sufrido más de lo esperado para quedarse con los tres puntos.

Frente a Deportivo Armenio, esas dificultades reaparecieron con mayor claridad. El gol recibido antes del primer minuto, las fallas defensivas en acciones puntuales y la falta de contundencia ofensiva volvieron a convertirse en una combinación difícil de revertir.

Ahora comenzará una segunda rueda que aparece como una oportunidad para corregir errores, pero también como una obligación. El margen para seguir cediendo terreno es cada vez menor y el cuerpo técnico deberá encontrar respuestas rápidas para recuperar la regularidad.

Con diecinueve fechas disputadas, Flandria quedó lejos del protagonismo imaginado al inicio del torneo. El desafío para lo que resta de la temporada será transformar las buenas intenciones en resultados y construir la solidez que hasta ahora le resultó esquiva. Solo así podrá volver a ilusionarse con pelear por los puestos de arriba y dejar atrás una primera mitad de campeonato que terminó dejando muchas más dudas que certezas.