Desde enero de 2026, el Indec aplicará una nueva metodología para medir la inflación, con cambios en la canasta y ponderaciones del IPC para reflejar mejor los hábitos actuales de consumo.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) pondrá en marcha a partir de enero de 2026 una nueva metodología para calcular la inflación en la Argentina. El cambio incluye una actualización integral de la canasta de bienes y servicios y de las ponderaciones que componen el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con el objetivo de adecuar el indicador a los patrones de consumo actuales de los hogares.
La modificación se conocerá oficialmente en febrero de 2026, cuando se difundan los datos correspondientes al primer mes del año. En tanto, el índice de inflación de diciembre de 2025, que se publicará a mediados de enero, se elaborará con la metodología vigente hasta ahora.
Un proceso técnico iniciado en 2025
La decisión de revisar la forma de medir la inflación se gestó durante los primeros meses de 2025. En ese período, el Indec concluyó los desarrollos técnicos y metodológicos del nuevo IPC, aunque su implementación quedó supeditada a la aprobación del Ministerio de Economía.
Durante todo el año pasado, el organismo realizó pruebas internas para evaluar el impacto del nuevo esquema. Según información oficial, los resultados obtenidos arrojaron valores muy similares a los del índice actual, lo que permitió avanzar con la decisión de aplicar el cambio a partir de 2026.
Cambios en la canasta y en las ponderaciones
Uno de los ejes centrales de la nueva metodología es la actualización de la canasta de bienes y servicios utilizada para medir la inflación. El objetivo es reflejar con mayor precisión cómo se distribuye hoy el gasto de las familias argentinas, luego de más de siete años sin modificaciones estructurales en el IPC.
En ese marco, algunos rubros ganarán peso dentro del índice, mientras que otros reducirán su participación relativa. El segmento “Vivienda, electricidad, gas y otros” pasará de representar alrededor del 9,4% del gasto familiar a 14,5%, lo que implica un aumento de 5,1 puntos porcentuales.
El rubro Transporte también incrementará su incidencia, al pasar del 11% al 14,3%. En tanto, Comunicaciones, que incluye servicios como telefonía móvil e internet, duplicará su peso: crecerá del 2,8% al 5,1%.
Rubros que pierden participación
En sentido contrario, algunas categorías históricamente relevantes tendrán menor impacto en la medición. Alimentos y bebidas no alcohólicas bajarán su ponderación del 26,9% al 22,7%. Prendas de vestir y calzado reducirán su participación del 9,9% al 6,8%, mientras que Restaurantes y hoteles pasarán del 9% al 6,6%.
Desde el organismo aclararon que estos cambios no implican una menor importancia social de los rubros, sino una adecuación estadística a los nuevos hábitos de consumo.
Ajustes metodológicos del Indec
Además de las nuevas ponderaciones, el Indec introducirá ajustes metodológicos en la construcción del indicador. El nuevo IPC se elaborará a partir de datos de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2017-2018, con adecuaciones técnicas para capturar consumos más recientes.
Según explicaron desde el organismo, la actualización no debería generar saltos bruscos en las cifras mensuales de inflación, pero sí permitirá captar con mayor precisión la evolución de precios en rubros que hasta ahora estaban subrepresentados, especialmente servicios y gastos vinculados a la vivienda.
Un indicador clave para la economía
El Índice de Precios al Consumidor es una referencia central para el diseño de políticas públicas, las negociaciones salariales y el análisis económico en general. En ese sentido, desde el Indec subrayaron que la actualización apunta a mejorar la calidad estadística del indicador y alinearlo con estándares internacionales de buenas prácticas.
Funcionarios del Poder Ejecutivo señalaron que, una vez puesto en marcha el nuevo esquema, se realizará una etapa de difusión y explicación para facilitar su comprensión por parte de usuarios, analistas y actores económicos.
Con la aplicación del nuevo método desde los datos de enero de 2026, el impacto de la actualización comenzará a reflejarse oficialmente en los primeros registros inflacionarios del próximo año.
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