Especialistas advierten que la postura en escolares es un problema creciente: hasta el 70% presenta alteraciones por sedentarismo, pantallas y mochilas, con riesgo de afectar la columna.
Un informe del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (CoKiBA) encendió una señal de alerta sobre la salud postural de niños y adolescentes en edad escolar. Según los especialistas, entre el 40% y el 70% de los alumnos presenta algún tipo de alteración que, de no corregirse, puede derivar en dolores y problemas en la columna a lo largo del tiempo.
La postura, un problema en aumento
El estudio señala que el sedentarismo, las malas posturas sostenidas durante varias horas, el uso intensivo de dispositivos electrónicos y el peso excesivo de las mochilas son factores determinantes en esta problemática, que se ha vuelto cada vez más frecuente en los últimos años.
Desde la entidad explican que la rutina escolar, combinada con hábitos cotidianos poco saludables, genera un entorno propicio para la aparición de desequilibrios posturales. Permanecer largos períodos sentado en posiciones inadecuadas, muchas veces en mobiliario que no se ajusta a la talla del estudiante, contribuye a la sobrecarga de la columna en etapas clave del desarrollo.
El licenciado Luciano Davagnino, kinesiólogo y fisiatra del CoKiBA, señaló que no existe un límite exacto de horas que determine la aparición de problemas, aunque advirtió que permanecer más de tres o cuatro horas diarias en posición sedentaria sin pausas constituye un factor de riesgo relevante.
“Es importante interrumpir el tiempo sentado y moverse regularmente. La falta de pausas favorece cambios posturales que, con el tiempo, pueden generar molestias o alteraciones más importantes”, explicó el especialista.
Las primeras señales pueden aparecer a edades tempranas, entre los 4 y los 6 años, aunque se detectan con mayor frecuencia a partir del inicio de la escolaridad, entre los 6 y los 10 años. Sin embargo, el período más crítico se da durante la adolescencia temprana, entre los 10 y los 15 años, cuando el crecimiento acelerado se combina con mayores exigencias académicas y un uso intensivo de pantallas.
Uno de los fenómenos más relevantes en este contexto es el denominado “text neck” o síndrome del cuello de texto, asociado a la inclinación constante de la cabeza hacia adelante al utilizar celulares y otros dispositivos. Esta postura incrementa significativamente la carga sobre la columna cervical.
Según detallan los especialistas, por cada 2,5 centímetros de inclinación de la cabeza hacia adelante, el peso que debe soportar la columna aumenta considerablemente, lo que genera un esfuerzo adicional en músculos y estructuras óseas.
Factores que impactan en la salud
El peso de las mochilas es otro factor clave. Las recomendaciones internacionales indican que no deberían superar entre el 10% y el 15% del peso corporal del niño, aunque en la práctica este límite suele ser excedido, generando compensaciones que alteran el equilibrio y la postura.
A esto se suman factores del entorno, como el mobiliario escolar no ergonómico. Sillas y bancos que no se ajustan a la altura del alumno obligan a adoptar posiciones incorrectas, aumentando la tensión sobre la espalda.
El cansancio también juega un rol importante. A medida que avanza la jornada escolar, los músculos posturales se fatigan y sostener una posición erguida se vuelve más difícil, lo que lleva al cuerpo a adoptar posturas inadecuadas.
Señales de alerta y prevención
Los especialistas destacan la importancia de detectar a tiempo las señales de alerta. Entre las más frecuentes se encuentran la asimetría corporal —como un hombro más alto que otro—, la postura de cabeza adelantada, la espalda encorvada persistente y las quejas de dolor en cuello, espalda o cabeza al final del día.
También pueden observarse dificultades para mantenerse sentado correctamente durante períodos prolongados, así como alteraciones en la forma de caminar.
Ante la presencia de estos signos, se recomienda consultar con un profesional de la salud, como un kinesiólogo o traumatólogo, para realizar una evaluación adecuada y definir posibles tratamientos o correcciones.
En cuanto a la prevención, los especialistas coinciden en que el movimiento es la herramienta más eficaz. Incorporar pausas activas cada 30 o 45 minutos, fomentar la actividad física y promover hábitos posturales saludables son medidas fundamentales.
“La mejor prevención es el movimiento. Practicar deportes, bailar o jugar al aire libre ayuda a fortalecer la musculatura y mejorar la postura”, concluyó Davagnino.
El informe pone en evidencia la necesidad de abordar la postura en escolares como una cuestión de salud integral, que involucra tanto a las familias como a las instituciones educativas en la promoción de hábitos saludables desde edades tempranas.
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