El periodismo ambiental enfrenta baja cobertura debido a la falta de interés comercial y complejidad temática. Los periodistas que cubren estos temas sufren altos niveles de amenazas, mientras que las noticias ambientales son vistas por editores como poco comerciales. Además, la falta de especialización y la dificultad para conectar la crisis ecológica con la vida diaria limitan su impacto.
Gran parte de los hábitos culturales y de consumo informativo afectan a la ya de por sí débil presencia de las notas sobre medio ambiente en las distintas plataformas de información, a menos que sea altamente vendible y mediática.
Si la casa de verano de un admirado cantante fuera devorada por las fauces oceánicas al sur de Long Beach, California, o si un importante emporio hotelero en el caribe mexicano fuese azotado por la furia de un huracán, seguramente el reportaje circularía por las redes sociales de manera inmediata y alcanzaría la notoriedad necesaria para percatarnos someramente de que existe un tema medioambiental más allá de la curiosidad o del morbo.
Pero… si se opina sobre como descontaminar un rio en la Provincia de Buenos Aires y, además, se ofrece una solución biotecnológica para solucionar el problema, eso no tiene importancia. Antes de plantear una discusión de forma-fondo, el periodismo en general debería ser revisado y actualizado a la luz de las nuevas exigencias sociales y tecnológicas y establecerse una crítica sobre la prioridad de los temas y los contenidos, buscando integrar en ellos un discurso creativo que tome a consideración los rasgos ecológicos, bioéticos y medioambientales de la comunicación social.
En Argentina, el rol del periodismo y los medios de comunicación resulta de vital importancia a la hora de informar con diligencia, brindar herramientas necesarias para que el publico tenga acceso a la información ambiental relevante, y fundamentalmente para crear conciencia, despertar el interés de la audiencia y provocar un verdadero cambio de actitud en la sociedad, pero… Esto en las redacciones de los grandes diarios nacionales y provinciales, no sucede. Como la educación ambiental tampoco forma parte de la formación académica del común de la gente, a pesar que se cuenta con una Ley Nacional 27.621 sobre educación integral ambiental (EAI).
¿Como prepararse como periodista ambiental?
Es fundamental especializarse en temas científicos basados en biología, en geografía y en problemas socioambientales, capacitarse en la comprensión de leyes y regulaciones del sector, y dominar el lenguaje técnico para traducir datos complejos al público general. Requiere un compromiso ético, conector de conflictos sociales y ambientales, y el uso riguroso de múltiples fuentes.
En un mundo en que la abundante información, relacionada con el ambiente ocupa un papel cada vez mas destacado, los periodistas y comunicadores, deben estar preparados para intermediar entre las empresas periodísticas, el Estado, las organizaciones ambientales y la sociedad.
Hay que tener en cuenta que las principales barreras es la escasez de periodistas especializados en medio ambiente. En la mayoría de las redacciones, el tema es abordado esporádicamente por reporteros generalistas, quienes carecen de la formación necesaria para interpretar informes técnicos o evaluar políticas públicas. Esto limita la capacidad de transmitir información precisa.
El futuro dependerá de la capacidad de integrar la agenda ambiental en la vida cotidiana de las redacciones, los responsables de la toma de decisiones y la sociedad civil. A pesar de los desafíos, invertir en periodismo especializado y valorar el conocimiento local puede contribuir a construir narrativas más cercanas a la realidad y, sobre todo, más eficaces.
Nuestra generación se enfrenta a la oportunidad más extraordinaria de grandeza que ninguna otra generación en la historia de la humanidad haya tenido jamás. Si no cambiamos nuestro rumbo y simplemente nos detenemos a dejar que el tiempo transcurra seremos más odiados que ninguna otra generación que haya existido. Las futuras generaciones sabrán que nosotros éramos conscientes de la peligrosa explosión demográfica de nuestra especie, de la pérdida de la biodiversidad, del calentamiento global, de la contaminación de los mares, el aire y la tierra, del adelgazamiento de la capa de ozono. Podrán observar que teníamos información más que suficiente para comprender que los problemas que habíamos provocado requerían de soluciones: y verán con igual claridad que fallamos para actuar con la fuerza suficiente para salvar a la Tierra. Y nos odiarán por eso… porque habremos cambiado nuestro confort por su futuro.
Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).
El diario
