Las exportaciones de leche y productos lácteos argentinos alcanzaron máximos en 14 años durante el primer cuatrimestre, con Brasil como principal destino y un fuerte aumento de ingresos.
La industria láctea argentina atraviesa un período de expansión sostenida, impulsado principalmente por el crecimiento de las exportaciones. Entre enero y abril, el complejo lácteo exportó 130.000 toneladas, el volumen más alto desde 2012, según datos oficiales recopilados por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El comercio exterior impulsa a la cadena láctea
El salto exportador no solo se refleja en toneladas vendidas, sino también en el ingreso de divisas. Las ventas externas generaron US$455 millones FOB, marcando el mayor valor desde 2014 y un incremento del 50% respecto del promedio de la última década.
Este desempeño se da en un contexto de recuperación de la producción nacional y de mejoras en la eficiencia de los tambos, factores que permitieron ampliar la oferta exportable.
La leche en polvo lidera las ventas
Dentro del complejo lácteo, la leche en polvo continúa siendo el producto más demandado en los mercados internacionales. Representa más de un tercio de los envíos y se mantiene como el principal sostén de las exportaciones argentinas.
La competitividad de este producto se explica por la capacidad de la industria local para abastecer grandes volúmenes y por la demanda sostenida de países que utilizan leche en polvo tanto para consumo directo como para la elaboración de otros alimentos.
Además de la leche en polvo, también crecieron los envíos de quesos, sueros y otros derivados lácteos, consolidando una oferta exportadora diversificada.
Brasil, el socio estratégico de Argentina
El gran protagonista del crecimiento exportador es Brasil. El país vecino recibió más de 60.000 toneladas de productos lácteos argentinos durante el primer cuatrimestre, consolidándose como el principal comprador del sector.
Las exportaciones hacia Brasil aumentaron un 40% en comparación con el año anterior y crecieron a un ritmo más del doble del promedio histórico de ventas hacia ese mercado.
La cercanía logística, los acuerdos comerciales dentro del Mercosur y la fuerte demanda brasileña explican la importancia estratégica de este destino para la industria láctea argentina.
Otros mercados y el caso de China
Detrás de Brasil aparecen Argelia, Chile y China como principales destinos de exportación. Sin embargo, el comportamiento del mercado chino mostró una tendencia diferente al resto.
De acuerdo con el informe de la BCR, China fue el único gran comprador que registró una caída significativa en sus importaciones de productos lácteos argentinos, con un descenso del 35% respecto del período enero-abril de 2025.
Esta baja contrasta con el dinamismo observado en otros mercados y refleja cambios en la demanda china y en el comercio internacional de lácteos.
La producción de leche acompaña el auge exportador
El crecimiento de las exportaciones se sostiene sobre una base productiva sólida. La producción nacional de leche alcanzó los 3,5 millones de litros en el primer cuatrimestre, el nivel más alto de la serie iniciada en 2015.
La mejora en la productividad también fue clave. La producción media diaria por tambo llegó a 3.287 litros, un 27% más que el promedio de los últimos cinco años.
Este avance se apoya en inversiones en tecnología, genética, alimentación y manejo de rodeos, especialmente en las principales cuencas lecheras del país.
Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires dominan el mapa lechero
El 83% de los tambos argentinos se concentra en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Córdoba lidera la producción total, mientras que Santa Fe mantiene el peso histórico de su cuenca central y Buenos Aires sobresale por su alta producción por establecimiento.
En conjunto, estas provincias conforman el núcleo de la lechería argentina y son fundamentales para sostener tanto el abastecimiento interno como la expansión exportadora.
Un sector en transformación
El informe también pone de relieve un proceso de concentración productiva. Los tambos de gran escala, con producciones superiores a 10.000 litros diarios, ya representan cerca del 30% de la producción nacional, muy por encima del 5% que aportaban en 2010.
Esta transformación refleja una tendencia hacia estructuras más grandes y eficientes, aunque también plantea desafíos para los pequeños productores en términos de competitividad y acceso a recursos.
Perspectivas favorables, pero con desafíos
El escenario actual es positivo para la cadena láctea argentina: hay más producción, mejores rindes y una demanda externa sólida. Sin embargo, el sector todavía enfrenta desafíos vinculados a costos, financiamiento, clima y estabilidad de los mercados internacionales.
Por ahora, los números del primer cuatrimestre muestran un dato contundente: la leche argentina volvió a posicionarse con fuerza en el comercio mundial y atraviesa uno de los períodos más favorables de los últimos años.
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