Celulares en colegios secundarios: las restricciones se multiplican en las escuelas privadas

Radio Estación Luján

Los colegios secundarios adoptan nuevas restricciones para el uso de celulares con distintas modalidades que buscan fortalecer el aprendizaje, reducir distracciones y ordenar la convivencia escolar diaria.

Las escuelas secundarias avanzan con nuevas reglas para limitar el uso de teléfonos celulares dentro de las aulas, una tendencia que comenzó a consolidarse luego de la implementación de la ley bonaerense que restringe las pantallas en el nivel primario.

Aunque la normativa vigente no alcanza a los estudiantes secundarios, cada vez más instituciones educativas deciden establecer reglamentos internos para regular el uso de estos dispositivos durante la jornada escolar.

El objetivo principal consiste en reducir las distracciones durante las clases y fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Un relevamiento nacional realizado por la Asociación de Institutos de Enseñanza Privados de Argentina (AIEPA) confirma el crecimiento de esta modalidad.

Colegios secundarios con nuevas normas

Actualmente, 154 colegios secundarios privados ya aplican distintos sistemas de regulación para el uso de teléfonos móviles.

Las medidas fueron relevadas entre más de 1.500 establecimientos de enseñanza media, técnica y agraria distribuidos en diferentes provincias.

La mayor parte de las instituciones establece que los celulares no pueden utilizarse dentro del aula, salvo cuando forman parte de una propuesta pedagógica previamente planificada por el docente.

Otros colegios directamente prohíben su utilización durante toda la permanencia del estudiante en el establecimiento.

También existen modelos intermedios que permiten su uso únicamente durante los recreos.

Cómo funcionan las restricciones

Las modalidades son diversas y responden a las características de cada institución.

En algunos colegios, los alumnos deben dejar el teléfono en lockers antes de ingresar a clase.

En otros, el dispositivo permanece guardado dentro de la mochila durante toda la jornada y únicamente puede utilizarse cuando el profesor lo autoriza.

También hay establecimientos donde los estudiantes depositan los celulares en cajas organizadoras ubicadas junto al escritorio del docente, recuperándolos recién durante los recreos.

Algunas escuelas limitan el uso exclusivamente a aplicaciones vinculadas con actividades escolares, como calculadoras, simuladores, investigaciones o consultas específicas relacionadas con los contenidos trabajados en clase.

En determinados casos también se autoriza el empleo de billeteras virtuales durante los recreos para realizar compras dentro del establecimiento.

Celulares en colegios secundarios

La provincia de Buenos Aires comenzó este año a aplicar la ley que restringe el uso de pantallas en el nivel primario.

La norma establece que los estudiantes no pueden utilizar dispositivos electrónicos durante la jornada escolar, excepto cuando el docente los incorpore como recurso didáctico.

Si bien el nivel secundario no quedó comprendido dentro de esa legislación, numerosas escuelas decidieron adoptar criterios similares mediante reglamentos propios.

La experiencia bonaerense se suma a iniciativas ya implementadas en otras jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires, Neuquén y Salta, mientras que instituciones de Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Jujuy y Mendoza también avanzan con medidas de regulación.

Qué opinan las instituciones

Desde AIEPA aseguran que el uso permanente del teléfono móvil representa una preocupación creciente para las comunidades educativas.

Su secretario ejecutivo, Martín Zurita, señaló que muchas escuelas detectan dificultades para sostener la atención durante las clases y consideran que el celular se transformó en un factor que compite constantemente con las propuestas pedagógicas.

Por ese motivo, la entidad promueve instancias de capacitación para acompañar a las instituciones que buscan desarrollar estrategias de regulación tecnológica.

Tecnología y educación

El crecimiento de estas políticas muestra cómo las escuelas buscan adaptar sus normas frente a los cambios que introdujo la masificación de los teléfonos inteligentes entre adolescentes.

La discusión ya no gira únicamente alrededor de permitir o prohibir los dispositivos, sino también sobre la manera de integrarlos cuando resultan útiles para determinadas actividades académicas.

Mientras algunas instituciones privilegian una prohibición casi total, otras optan por un modelo de uso controlado y supervisado.

En todos los casos, el objetivo declarado es el mismo: favorecer un mejor clima escolar, fortalecer la concentración en el aula y aprovechar la tecnología únicamente cuando contribuya al proceso de enseñanza.

Con el avance de nuevas regulaciones y la experiencia acumulada por las escuelas que ya implementaron restricciones, el debate sobre el uso de celulares en los colegios secundarios continuará ocupando un lugar central dentro de la agenda educativa argentina.

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