El Gobierno aplicó una suba limitada en combustibles mientras posterga impuestos. La medida busca contener la inflación, pero el consumo ya muestra señales de caída en todo el país.
El Gobierno nacional resolvió aplicar un incremento moderado en los combustibles durante mayo, en paralelo con una nueva postergación de impuestos que impactan en el precio final.
La medida, formalizada a través del Decreto 302/2026, establece una suba del 0,5%, en un intento por equilibrar la necesidad de actualización fiscal con el objetivo de contener la inflación.
Este esquema se suma al reciente ajuste aplicado por YPF, que elevó los precios en torno al 2%, generando un nuevo escenario para el mercado.
Estrategia oficial frente a la inflación
La política de diferir aumentos impositivos en combustibles se convirtió en una herramienta recurrente del Gobierno para evitar impactos directos en el índice de precios.
Sin embargo, este mecanismo implica trasladar incrementos hacia adelante, lo que podría derivar en ajustes más pronunciados en el futuro.
En este contexto, el Ejecutivo busca dosificar los aumentos para no afectar de manera abrupta el costo de vida, especialmente en un rubro clave para la economía.
Detalle de los incrementos en los combustibles
Durante mayo, los impuestos sobre naftas y gasoil tendrán ajustes específicos. En naftas, se aplicarán subas en el impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono.
En el caso del gasoil, los incrementos incluyen un componente diferencial y un tributo ambiental, lo que impacta de manera directa en el precio en surtidores.
Estos valores forman parte de un esquema regulado que combina decisiones fiscales con la evolución de variables económicas.
Menor consumo y señales del mercado
El encarecimiento de los combustibles comenzó a reflejarse en el comportamiento de los consumidores. En marzo, las ventas registraron una caída interanual del 1,8%, lo que evidencia una menor demanda.
Al analizar el consumo diario, la baja alcanza el 3,1%, lo que refuerza la tendencia de retracción en el uso de combustibles.
Este escenario plantea un desafío para el sector energético, en un contexto donde los precios continúan en alza y el poder adquisitivo muestra signos de deterioro.
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