Los colegios privados bonaerenses con aporte estatal podrán aumentar sus cuotas en noviembre y diciembre, mientras las instituciones advierten que los costos salariales siguen superando los ingresos autorizados.
La actualización de las cuotas de los colegios privados de la provincia de Buenos Aires vuelve a poner en discusión el equilibrio entre los gastos de funcionamiento de las instituciones y los importes que pagan las familias. Aunque el Gobierno bonaerense habilitó nuevos incrementos para los últimos meses del año, el sector educativo advierte que las subas no alcanzan para compensar todos los costos acumulados.
La medida establece que los establecimientos de gestión privada que reciben aporte estatal podrán aplicar aumentos de hasta el 3% en noviembre y de hasta otro 3% en diciembre de 2026. Los porcentajes se ajustan a los cuadros arancelarios correspondientes a cada categoría de institución, por lo que los valores finales no serán necesariamente iguales en todos los colegios.
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La autorización se conoció luego de las gestiones realizadas por las entidades que representan al sector ante la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense. El pedido estuvo relacionado con los acuerdos salariales alcanzados con los docentes y la necesidad de trasladar, al menos parcialmente, esos mayores costos a los aranceles escolares.
Colegios privados: por qué las cuotas no alcanzan
La actualización representa un alivio parcial para las instituciones, pero no resuelve el problema que plantean sus representantes: la diferencia entre el momento en que se aplican los aumentos salariales y aquel en el que se permite modificar las cuotas.
Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (AIEPA), explicó que los establecimientos deben afrontar los incrementos de los salarios docentes antes de poder incorporarlos a los aranceles que pagan las familias.
Según el planteo de la entidad, las autorizaciones arancelarias posteriores a los acuerdos paritarios generan un desfasaje financiero que las instituciones deben cubrir con recursos propios. Esa diferencia no siempre puede recuperarse en los meses siguientes, ya que el sistema vigente no permite cobrar retroactivamente los importes correspondientes a los períodos anteriores.
Las estimaciones de AIEPA indican que los montos que los colegios no pudieron recuperar representan aproximadamente el 25% de los ingresos de una cuota mensual. Se trata de una proporción significativa para instituciones que deben organizar sus presupuestos y cumplir regularmente con sus compromisos salariales y operativos.
Un ejemplo de esta situación es el aumento salarial correspondiente a octubre, cuyo impacto podrá trasladarse a los aranceles de noviembre. La diferencia temporal obliga a los establecimientos a financiar durante ese intervalo una parte de los costos que ya están vigentes.
Por eso, desde el sector consideran que el problema no se limita al porcentaje autorizado para cada mes. También señalan la necesidad de contar con un mecanismo que permita acompañar los cambios salariales con mayor rapidez y previsibilidad.
La preocupación por los aumentos de fin de año
El escenario adquiere mayor complejidad al acercarse el receso escolar. Durante enero y febrero, los colegios deben continuar afrontando obligaciones económicas, especialmente las relacionadas con los salarios, aunque no reciben los ingresos habituales derivados de las cuotas mensuales.
AIEPA advirtió que todavía no existe previsión sobre los importes que podrán cobrarse durante el verano de 2027. La preocupación está vinculada con la posibilidad de que se acuerden nuevos aumentos salariales durante esos meses sin que exista una autorización anticipada para trasladarlos a los aranceles.
Diciembre representa un punto especialmente sensible, porque es la última cuota que perciben habitualmente las instituciones antes del receso. Sin embargo, según la asociación, no se habilitan incrementos a cuenta que permitan anticipar eventuales modificaciones salariales de enero o febrero.
Como antecedente, la entidad recordó que durante el verano anterior se dispusieron incrementos salariales del 1% en diciembre, con incidencia sobre el sueldo anual complementario, del 2% en enero y del 1,5% en febrero. Según su planteo, esos aumentos no pudieron trasladarse anticipadamente ni compensarse posteriormente mediante las cuotas escolares.
Ante esta situación, Zurita sostuvo que el sistema de actualización vigente está desfinanciando a los centros de enseñanza privados. La entidad reclama revisar los procedimientos para que los aranceles acompañen oportunamente los compromisos asumidos por los establecimientos.
Los nuevos cuadros arancelarios para noviembre y diciembre de 2026 buscan actualizar los ingresos del sector, aunque la discusión sobre la recuperación de los costos permanece abierta. Para las familias, los incrementos implicarán una nueva modificación del presupuesto educativo; para los colegios, el desafío seguirá siendo sostener sus servicios y cumplir con sus obligaciones en un contexto de ingresos regulados y gastos crecientes.
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