La morosidad familiar alcanzó el 12,8% en mayo, con un fuerte aumento interanual, aunque el Banco Central destacó una moderación reciente en el ritmo de deterioro crediticio.
La morosidad de las familias argentinas continuó en ascenso durante mayo y quedó al borde del 13%, de acuerdo con el último informe sobre la situación del sistema financiero elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
La morosidad volvió a subir
El indicador de irregularidad de los créditos destinados a los hogares alcanzó el 12,8% durante el quinto mes del año. La cifra representó un incremento de 0,7 puntos porcentuales respecto de abril y de 8,3 puntos porcentuales en comparación con mayo del año anterior.
El dato refleja un marcado deterioro en la capacidad de una parte de las familias para cumplir en tiempo y forma con sus compromisos financieros. El aumento se produce en un contexto en el que el crédito volvió a expandirse en algunos segmentos, mientras que el pago de deudas continúa representando una dificultad creciente para numerosos hogares.
La evolución interanual muestra la dimensión del fenómeno. En apenas doce meses, el índice de irregularidad de los préstamos a las familias aumentó de manera significativa y quedó cerca de triplicar el nivel registrado un año antes.
Sin embargo, el Banco Central introdujo un matiz en su evaluación. Desde la entidad señalaron que, durante los últimos meses, “el ritmo de deterioro de este segmento de las financiaciones exhibió cierta moderación”, en el marco de una desaceleración gradual del crecimiento real de la cartera irregular.
La aclaración indica que, aunque la morosidad continúa aumentando, el ritmo de expansión del problema podría estar comenzando a perder intensidad. Se trata de una señal relevante para el sistema financiero, aunque el nivel alcanzado por el indicador continúa siendo elevado.
Morosidad también en las empresas
El deterioro de la calidad crediticia no se limitó a los hogares. El segmento de las empresas también registró un incremento de la irregularidad durante mayo.
Según el informe del BCRA, la morosidad empresarial llegó al 3,5%, con una suba de 0,1 puntos porcentuales frente a abril y un aumento de 2,5 puntos porcentuales en la comparación interanual.
La diferencia entre ambos sectores resulta significativa. Mientras la irregularidad de los créditos a las familias alcanzó el 12,8%, en el caso de las empresas se ubicó en 3,5%. De todos modos, la tendencia fue ascendente en ambos segmentos.
Como consecuencia de la evolución de los préstamos a hogares y empresas, el ratio de irregularidad del crédito destinado al sector privado se ubicó en el 7,7% a nivel agregado.
Este indicador aumentó 0,4 puntos porcentuales en relación con abril y 5,1 puntos porcentuales respecto de mayo del año anterior. El dato refleja el impacto conjunto del deterioro de las carteras crediticias de las familias y del sector productivo.
El crédito privado mostró una recuperación
En paralelo con el aumento de la morosidad, el sistema financiero registró una leve recuperación del crédito total al sector privado durante mayo.
El financiamiento en pesos creció 0,3% respecto de abril y acumuló una expansión interanual del 5,1%. De acuerdo con el informe oficial, el desempeño estuvo impulsado principalmente por las líneas comerciales y por aquellas operaciones con garantía real.
La evolución muestra una dinámica contrapuesta. Por un lado, el crédito continúa recuperando parte de su volumen. Por otro, una proporción cada vez mayor de los préstamos presenta dificultades de pago.
En el caso del financiamiento en moneda extranjera, principalmente en dólares, el saldo aumentó 2,6% entre puntas de mes y registró una expansión interanual del 52,1%.
Al considerar conjuntamente los créditos denominados en pesos y en moneda extranjera, el saldo total del financiamiento al sector privado aumentó 0,8% mensual y 10,8% interanual.
La expansión del crédito, sin embargo, no se tradujo automáticamente en una mejora de la capacidad de pago de todos los deudores. La evolución de la morosidad evidencia que el crecimiento del financiamiento convive con un aumento de las dificultades para afrontar las obligaciones asumidas.
Menos depósitos en pesos
El informe del Banco Central también registró cambios en el comportamiento de los depósitos durante mayo.
Los depósitos en pesos se redujeron 0,9% en términos mensuales y acumularon una caída interanual del 1,3%. El principal factor detrás de la baja fue el desempeño de los depósitos a plazo.
En cuanto a los depósitos a la vista, el comportamiento fue dispar. El BCRA señaló que las cuentas remuneradas registraron un aumento, mientras que las cuentas sin remuneración mostraron una disminución.
En moneda extranjera, los depósitos se mantuvieron prácticamente estables en la comparación mensual, con una baja del 0,2%. Sin embargo, en términos interanuales acumularon un crecimiento del 27,8%.
Los datos reflejan una dinámica financiera marcada por cambios en las decisiones de hogares y empresas. Mientras el crédito mantiene una recuperación moderada y el financiamiento en dólares registra un crecimiento importante, la morosidad continúa siendo uno de los principales indicadores de tensión dentro del sistema.
El dato más relevante del último informe es el nivel alcanzado por la irregularidad de los créditos familiares. Con el 12,8% registrado en mayo, la morosidad quedó cerca del 13%, aunque el Banco Central destacó que el ritmo de deterioro comenzó a moderarse en los últimos meses.
La evolución de los próximos períodos permitirá determinar si esa desaceleración se consolida o si el aumento de los incumplimientos continúa presionando sobre el sistema financiero y sobre la economía de los hogares argentinos.
El diario 

