Los canales clandestinos construidos en zonas rurales podrán ingresar a un régimen especial de regularización impulsado por la Provincia para mejorar el manejo de excedentes hídricos.
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El Gobierno de la provincia de Buenos Aires puso en marcha un programa especial para regularizar obras hidráulicas que fueron construidas sin las autorizaciones correspondientes, pero que actualmente cumplen funciones dentro del sistema de drenaje de la Cuenca del Río Salado.
Un problema que lleva años
La medida apunta principalmente a intervenciones realizadas por municipios y productores en zonas rurales del noroeste bonaerense, donde durante años se construyeron canales y otras obras destinadas a conducir excedentes de agua.
Muchas de esas intervenciones quedaron fuera del marco administrativo previsto por la normativa vigente y actualmente presentan una situación irregular.
El nuevo régimen fue establecido por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense en el marco de la Ley N° 12.257, conocida como Código de Aguas. En su primera etapa, el programa alcanzará a los Comités de Cuenca correspondientes a las subregiones A2, A3 y B3.
El objetivo no es solamente ordenar la situación administrativa de las obras existentes. La Provincia busca identificar aquellas intervenciones que tienen utilidad para el funcionamiento hídrico, analizar sus condiciones técnicas y, cuando sea necesario, realizar las adecuaciones correspondientes para que puedan incorporarse formalmente al sistema.
La resolución parte de una particularidad geográfica del noroeste provincial. Debido a las características topográficas de la región, no existe una red natural de drenaje completamente desarrollada. Por esa razón, con el paso del tiempo se fue conformando una red artificial destinada a conducir los excedentes hídricos.
En ese esquema conviven grandes obras ejecutadas por el Estado provincial con conducciones secundarias y terciarias construidas, en numerosos casos, por municipios o productores.
Canales clandestinos y caminos rurales
El sistema de drenaje del noroeste bonaerense no está compuesto únicamente por canales. Los caminos rurales también cumplen un papel relevante en el escurrimiento del agua, especialmente en zonas predominantemente llanas.
Según los fundamentos de la medida, determinadas trazas de caminos pueden funcionar como receptores de excedentes pluviales. En sectores bajos, además, pueden registrarse anegamientos que requieren la construcción de terraplenes y obras de cruce para garantizar la continuidad del escurrimiento.
En este contexto se fueron desarrollando intervenciones hidráulicas destinadas a complementar la red superficial existente. Algunas fueron realizadas hace años y actualmente cumplen una función en el drenaje de microcuencas o se encuentran vinculadas con caminos rurales.
La necesidad de regularizar estas obras fue planteada por municipios durante distintas actividades realizadas en 2025 en zonas afectadas por episodios extraordinarios de excesos hídricos. Los gobiernos locales señalaron la existencia de obras antiguas que, pese a no contar con las autorizaciones correspondientes, resultan de interés general.
La Provincia decidió establecer un mecanismo específico para abordar esos casos y determinar cuáles pueden ser incorporados formalmente al sistema.
El programa contempla tanto obras que puedan regularizarse sin modificaciones como aquellas que requieran trabajos de adecuación. En este último caso, las obras necesarias estarán a cargo del municipio que solicite la incorporación.
Además, los gobiernos locales podrán promover la conformación de Consorcios Mixtos de Usuarios de Aguas Públicas, integrados por el municipio y los beneficiarios directos de las obras.
Tres etapas para la regularización
El procedimiento tendrá tres fases. La primera comenzará con la presentación de una nota por parte del municipio ante el Comité de Cuenca correspondiente. Ese organismo deberá emitir una declaración de no objeción para que la obra pueda ser incorporada al programa.
En la segunda etapa, el municipio deberá presentar la documentación requerida ante la Autoridad del Agua (ADA). El organismo analizará el caso y, cuando corresponda, emitirá un Certificado de Incorporación al Programa.
La tercera fase estará destinada al análisis técnico y a la aprobación de la documentación necesaria para completar el proceso de regularización.
La normativa también contempla las obras que ya hayan sido denunciadas dentro del procedimiento establecido por la Resolución MIySP N° 46/26. Mientras una obra se encuentre tramitando su incorporación al nuevo programa, quedará suspendido el procedimiento destinado a declarar su clandestinidad.
Una vez aprobadas, la operación y el mantenimiento quedarán a cargo del municipio solicitante, que deberá presentar un programa con las tareas previstas. También podrá impulsar la creación de un consorcio de usuarios.
La primera etapa del programa abarcará las subregiones A2, A3 y B3 de la Cuenca del Río Salado. La A2 incluye, entre otros, a Junín, Lincoln, Florentino Ameghino, General Viamonte, General Villegas, Carlos Tejedor, 9 de Julio y Bragado. La A3 comprende a Carlos Casares, 9 de Julio, Trenque Lauquen, Daireaux, Pehuajó, Bragado y Lincoln.
La subregión B3, por su parte, incluye partidos como Roque Pérez, Olavarría, Bolívar, Hipólito Yrigoyen, Carlos Casares, 9 de Julio, 25 de Mayo, Bragado, Saladillo, General Alvear, Las Flores y Tapalqué.
El esquema podría extenderse posteriormente al resto de la Cuenca del Río Salado y a otras cuencas bonaerenses. La iniciativa se vincula además con la reactivación de los Comités de Cuenca como espacios de coordinación entre organismos públicos, municipios y usuarios para gestionar los excedentes hídricos.
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