E-commerce: las entregas a domicilio ya concentran el 60%

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El e-commerce argentino crece con fuerza y las entregas a domicilio concentran el 60% de las operaciones, mientras la logística enfrenta nuevas exigencias para sostener ese crecimiento.

Comprar por internet puede resolverse en pocos minutos. Elegir un producto, completar los datos, pagar y esperar. Sin embargo, detrás de esa experiencia aparentemente sencilla existe una cadena de operaciones que debe funcionar con precisión para que la compra llegue finalmente a destino.

Ese recorrido adquirió una dimensión cada vez mayor en Argentina. Durante el primer semestre de 2026, el comercio electrónico  ( e-commerce) registró un crecimiento significativo tanto en facturación como en cantidad de órdenes y artículos vendidos. Y con ese aumento también creció el desafío de llevar cada compra hasta el consumidor.

Los números permiten dimensionar el fenómeno. Según los datos citados de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), entre enero y junio la facturación del e-commerce alcanzó los $19.533.815 millones, un 28% más que durante el mismo período del año anterior.

En esos seis meses se concretaron 181,5 millones de órdenes de compra, con un crecimiento interanual del 21%. Además, se comercializaron 248 millones de artículos, un 22% más, mientras que el ticket promedio se ubicó en $107.597.

En ese escenario, la logística dejó de ser una cuestión secundaria para convertirse en una parte central de la experiencia de compra.

El e-commerce y el peso de las entregas

La distribución de los pedidos muestra con claridad dónde termina buena parte de esas operaciones. El 60% de las entregas se realiza directamente en el domicilio del comprador, de acuerdo con los datos de CACE.

El resto se reparte entre diferentes alternativas. El 31% corresponde a retiros en puntos de venta y el 6% se concreta en sucursales de operadores logísticos.

La importancia del envío domiciliario también aparece desde el comportamiento de los consumidores. Un relevamiento de DHL incluido en su informe E-Commerce Trends 2026 señala que el 79% de los compradores argentinos prefiere recibir sus pedidos en su domicilio o mediante un vecino o un lugar seguro.

En tanto, el 16% se inclina por los lockers y el 6% por tiendas o puntos de conveniencia.

Los datos muestran que la comodidad buscada por los consumidores no necesariamente significa recibir siempre el paquete en la puerta de su casa. También aparece una demanda de alternativas que permitan adaptar la entrega a las circunstancias de cada comprador.

La última milla gana protagonismo

A medida que aumenta el número de operaciones, pequeños errores pueden tener consecuencias mayores. Una dirección incorrecta, un paquete identificado de manera deficiente o la falta de información sobre el recorrido pueden derivar en demoras, recorridos adicionales y nuevos intentos de entrega.

Por eso, la denominada última milla ocupa un lugar especialmente sensible dentro de la cadena logística. Es el momento en que el pedido abandona las etapas anteriores y entra en contacto directo con el consumidor.

GS1 Argentina identifica esta instancia como uno de los puntos más visibles de toda la operación. Allí, una falla que antes podía quedar circunscripta al funcionamiento interno de una empresa termina siendo percibida directamente por quien realizó la compra.

La velocidad también forma parte de las expectativas, pero no constituye el único factor. Una entrega rápida que no puede concretarse, llega a un domicilio incorrecto o no ofrece información clara puede generar una experiencia negativa.

Por eso, la eficiencia depende cada vez más de combinar tiempos razonables con precisión, trazabilidad y alternativas para recibir los pedidos.

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Más opciones para recibir una compra

La flexibilidad aparece así como uno de los elementos que adquieren mayor importancia. Poder modificar una fecha, elegir un punto de retiro cercano o autorizar la entrega en un lugar seguro puede evitar intentos fallidos y recorridos innecesarios.

La trazabilidad cumple una función complementaria. Para el comprador significa conocer dónde está su pedido y cuándo podría llegar. Para las empresas, permite detectar desvíos y problemas antes de que terminen afectando la experiencia del cliente.

El crecimiento tampoco se limita al mercado interno. Durante el primer semestre de 2026, el 18% de los encuestados por CACE afirmó haber realizado su primera compra online internacional durante el año.

Aunque esas operaciones todavía tienen una frecuencia mayoritariamente ocasional, amplían el universo de productos disponibles y agregan nuevos desafíos logísticos.

La expansión regional refuerza esa tendencia. Un informe de Endeavor y Mercado Libre proyecta que el comercio electrónico latinoamericano alcanzará los US$215.310 millones durante 2026. Argentina, Brasil y México concentran cerca del 85% de las ventas online de la región, mientras que el 84% de las compras se realiza desde smartphones.

En este contexto, el desafío para las empresas no pasa únicamente por vender más. También implica conseguir que la estructura que sostiene esas ventas pueda acompañar el crecimiento.

Con el domicilio como principal destino de las entregas, la primera y la última milla, la trazabilidad, las alternativas de recepción y las devoluciones pasan a ocupar un lugar cada vez más importante. El recorrido posterior al clic de compra ya forma parte de la experiencia que define cómo será percibida una operación de comercio electrónico.

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