La educación bonaerense enfrenta un nuevo conflicto gremial tras el paro convocado por sindicatos disidentes, que cuestionan el aumento salarial acordado con el Gobierno provincial y reclaman mejoras.
La educación pública de la provincia de Buenos Aires atraviesa un nuevo episodio de tensión gremial. Aunque el Gobierno encabezado por Axel Kicillof logró cerrar una negociación salarial con los sindicatos docentes mayoritarios, sectores disidentes decidieron avanzar con un paro de 48 horas que se desarrolla este martes 14 y miércoles 15 de julio.
La medida fue impulsada por la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires (AMPBA) y cuenta con el acompañamiento de Suteba Multicolor, espacio opositor a la conducción oficial del principal sindicato docente bonaerense.
La decisión marca una nueva diferencia entre los gremios que aceptaron la propuesta salarial oficial y aquellos que consideran insuficiente la recomposición acordada.
Mientras la administración provincial buscaba dar por superada la discusión paritaria, el paro vuelve a instalar el debate sobre la situación salarial de los docentes y el impacto que estas diferencias generan en el funcionamiento cotidiano de las escuelas.
Educación: el reclamo de los sectores opositores
Los gremios que convocan al paro sostienen que el incremento del 7% acordado con el Gobierno provincial no responde a las necesidades actuales del sector.
Desde estas organizaciones entienden que la recomposición salarial resulta insuficiente frente a la evolución del costo de vida y consideran necesario continuar reclamando mejoras mediante medidas de fuerza.
La convocatoria se produce al margen de la decisión adoptada por los sindicatos mayoritarios, que resolvieron aceptar la propuesta presentada por el Ejecutivo bonaerense durante la negociación paritaria.
Esta diferencia de criterios evidencia la existencia de distintas posiciones dentro del sindicalismo docente provincial respecto de la estrategia para negociar los salarios.
Otro de los ejes del conflicto surgió luego de que trascendieran cuestionamientos sobre la validez de la convocatoria al paro.
Ante esa situación, la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires afirmó que cumplió con todos los pasos administrativos previstos para este tipo de medidas.
La entidad informó que presentó formalmente las notificaciones correspondientes tanto ante el Ministerio de Trabajo de la provincia como ante la Dirección General de Cultura y Educación.
Según indicó la organización, las notas fueron ingresadas el 13 de julio y cuentan con los sellos de recepción de ambos organismos provinciales, documentación que fue exhibida para respaldar la legalidad de la huelga.
Escuelas con posible mayor impacto
El nivel de afectación variará según cada distrito y dependerá de la adhesión de los docentes.
Los organizadores señalaron que la medida tendrá mayor presencia en localidades donde Suteba Multicolor posee una estructura sindical más consolidada.
Entre esos municipios aparecen La Plata, Berisso, Ensenada, Bahía Blanca, Marcos Paz, La Matanza y Tigre, aunque no se descartan adhesiones en otras ciudades de la provincia.
En consecuencia, muchas instituciones educativas podrían desarrollar actividades con normalidad, mientras que otras registrarían suspensión parcial o total de clases durante las dos jornadas del paro.
La protesta continuará con una movilización
El plan de lucha no se limita al cese de actividades.
Para el miércoles está prevista una movilización que comenzará a las 10 de la mañana frente a la sede de la Gobernación bonaerense.
Desde allí, los manifestantes marcharán hacia las oficinas de la Dirección General de Cultura y Educación, con el objetivo de hacer visible el reclamo y expresar su desacuerdo con la política salarial implementada por el Gobierno provincial.
La convocatoria buscará reunir a docentes de distintos distritos que adhieren a la protesta.
Un escenario abierto
El paro convocado por los gremios disidentes muestra que el cierre formal de una negociación paritaria no siempre implica el fin del conflicto sindical.
La coexistencia de distintas representaciones gremiales dentro del sistema educativo bonaerense genera escenarios en los que algunos sectores consideran satisfactorio un acuerdo, mientras otros optan por profundizar las medidas de protesta.
En este contexto, la actividad escolar dependerá de la adhesión que logre la convocatoria en cada establecimiento, mientras las autoridades provinciales y las organizaciones sindicales mantienen posiciones diferentes respecto del alcance del reciente acuerdo salarial.
La evolución del conflicto durante las próximas jornadas permitirá conocer si la medida constituye un episodio puntual o si abre una nueva etapa de reclamos dentro del sistema educativo de la provincia de Buenos Aires.
El diario 

