La Plaza de los Tres Templos suma un nuevo parque infantil con juegos temáticos, senderos, sanitarios y áreas verdes, en un espacio que recupera protagonismo en la ribera.
Un sector que durante años tuvo un uso vinculado principalmente al estacionamiento y a las ferias de fin de semana comenzó a adquirir una nueva función en el paisaje cotidiano de Luján. La transformación apunta ahora a que vecinos y visitantes puedan disfrutar de ese espacio durante toda la semana.
Se trata de la Plaza de los Tres Templos, donde el Municipio de Luján construyó un nuevo parque infantil que se encuentra en sus etapas finales. La intervención está ubicada en la intersección de Padre Salvaire y Bartolomé Mitre y forma parte del proceso de puesta en valor que atraviesa el sector de la ribera.
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La nueva propuesta incorpora juegos, espacios de circulación, sectores verdes y elementos vinculados con uno de los capítulos más importantes de la historia local: el desarrollo de la devoción por la Virgen de Luján.
Un nuevo espacio para la ribera
La intervención busca modificar el uso de un área que anteriormente tenía una presencia más limitada en la vida cotidiana de la zona. El sector era utilizado como estacionamiento y también como predio para ferias durante los fines de semana, pero no contaba con una propuesta recreativa permanente.
El nuevo parque infantil introduce una función diferente, pensada para el encuentro y el entretenimiento cotidiano. La obra incorpora juegos y tres mangrullos temáticos diseñados especialmente para el lugar.
Cada uno de ellos toma como referencia uno de los templos que dan identidad al espacio: la Capilla de Montalvo, el Templo de Lezica y Torrezuri y la actual Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján.
De esta manera, el diseño del parque busca combinar una propuesta destinada al público infantil con elementos relacionados directamente con el patrimonio de la ciudad.
Plaza de los Tres Templos y su historia
La elección de los tres edificios como inspiración para los juegos no es casual. El entorno reúne distintas etapas de la historia religiosa y urbana de Luján.
La Capilla de Montalvo fue construida durante el siglo XVIII por iniciativa del presbítero Pedro de Montalvo. El templo fue uno de los primeros espacios vinculados con la organización del culto a la Virgen de Luján.
Con el crecimiento de la cantidad de fieles y peregrinos, las dimensiones de ese primer espacio comenzaron a resultar insuficientes. En ese contexto surgió el Templo de Lezica y Torrezuri, cuya construcción fue impulsada por Manuel de Lezica y Torrezuri e inaugurada en 1763.
Durante décadas, el templo acompañó el crecimiento de Luján como centro de peregrinación y quedó integrado a la evolución histórica de la ciudad.
La tercera etapa está representada por la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. La construcción de este templo concluyó en 1935 y su arquitectura neogótica, junto con sus características torres, terminó convirtiéndolo en uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.
Juegos, circulación y seguridad
El proyecto no se limitó a la instalación de juegos infantiles. El nuevo espacio incorpora distintas obras complementarias destinadas a mejorar las condiciones de uso del predio.
En las áreas destinadas al juego se colocaron superficies antigolpes, un recurso orientado a ofrecer mayor protección ante eventuales caídas. También se construyeron senderos de hormigón para facilitar la circulación dentro del parque.
Otro de los componentes incorporados es un sector de sanitarios, que amplía los servicios disponibles para quienes utilicen el espacio.
El proyecto contempla además un perímetro de seguridad conformado mediante canteros. Allí se incorporaron especies florales de diferentes colores y árboles que buscan aportar identidad y carácter al espacio renovado.
La intervención, por lo tanto, combina áreas de juego con infraestructura destinada a ordenar la circulación, sumar servicios y generar un entorno con mayor presencia de vegetación.
Patrimonio y recreación
La transformación de la plaza plantea una convivencia entre dos dimensiones que forman parte de la identidad de Luján. Por un lado, la necesidad de contar con espacios públicos destinados al ocio y la recreación; por otro, la presencia de un patrimonio religioso e histórico que atraviesa buena parte del desarrollo de la ciudad.
Los tres mangrullos temáticos funcionan como el elemento más visible de esa relación. La historia de los templos queda incorporada al diseño del lugar sin desplazar la función principal del parque como espacio de juego.
El nuevo parque infantil se suma así al proceso de puesta en valor estructural y patrimonial que atraviesa la zona de la ribera. El objetivo planteado es que un sector que anteriormente tenía usos puntuales pueda convertirse en un espacio de encuentro cotidiano.
La intervención también se inscribe en una mirada más amplia sobre el patrimonio local, en un momento en que Luján avanza hacia la conmemoración de los 400 años de la Villa de Luján.
Con el proyecto en sus etapas finales, la Plaza de los Tres Templos incorpora una nueva alternativa recreativa y, al mismo tiempo, refuerza el vínculo entre el espacio público y algunos de los principales símbolos históricos de la ciudad.
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