Motochorros balearon a un delivery y le robaron la moto tras una feroz persecución

Radio Estación Luján

Dos motochorros persiguieron a un repartidor de Pedidos Ya durante varias cuadras, le dispararon dentro de una estación de servicio, lo hirieron en una pierna y escaparon con su motocicleta.

La violencia volvió a quedar expuesta en las calles de Luján luego de que un repartidor de la plataforma Pedidos Ya fuera víctima de una feroz persecución protagonizada por dos delincuentes armados que lo siguieron durante varias cuadras hasta interceptarlo dentro de una estación de servicio, donde le dispararon en una pierna, lo golpearon con la culata de un arma y escaparon con la motocicleta que utilizaba para trabajar.

El hecho ocurrió pasadas las 20 del viernes y generó una profunda preocupación por el nivel de agresividad con el que actuaron los asaltantes, quienes no dudaron en efectuar múltiples disparos en plena vía pública y en un lugar con gran circulación de personas.

La víctima fue identificada como Valentín Abdala, de 28 años, quien cumplía tareas como repartidor para la aplicación Pedidos Ya al momento del ataque.

Motochorros actuaron con extrema violencia

De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, Abdala había retirado pedidos en Mouco Sushi, en Open Door, y se dirigía hacia la ciudad de Luján para concretar las entregas programadas.

Cuando dejó atrás el puente sobre el río Luján por la calle Almirante Brown y llegó al sector ubicado detrás de la Terminal de Ómnibus, comenzó la pesadilla.

Según trascendió, una motocicleta Yamaha XTZ 125 de tipo cross, ocupada por dos hombres armados y con cascos colocados, comenzó a seguirlo. El objetivo de los delincuentes era claro: apoderarse de la Honda Tornado que conducía el repartidor, uno de los modelos más buscados por las bandas dedicadas al robo de motocicletas debido a su valor y facilidad de comercialización.

Al advertir la maniobra, el joven aceleró con la intención de escapar y evitar el robo. Sin embargo, los delincuentes respondieron abriendo fuego mientras continuaban la persecución por avenida Nuestra Señora de Luján.

Según relató posteriormente Lucas, empleador de la víctima, durante ese primer tramo del recorrido los asaltantes efectuaron entre tres y cuatro disparos contra el motociclista.

Lejos de abandonar el ataque, continuaron siguiéndolo mientras disparaban reiteradamente en una zona donde circulaban vehículos particulares, motociclistas y peatones, incrementando considerablemente el riesgo para terceros.

La desesperada huida hacia la estación de servicio

En un intento por encontrar refugio, Abdala ingresó con su motocicleta a la estación de servicio Shell ubicada en la esquina de avenida Carlos Pellegrini y 9 de Julio.

Lo que parecía representar una posibilidad de resguardo terminó convirtiéndose en el escenario del desenlace del violento episodio.

Los delincuentes ingresaron detrás del repartidor sin mostrar ningún tipo de reparo por la presencia de clientes que cargaban combustible, empleados que desarrollaban sus tareas habituales y personas que se encontraban realizando compras en el minimercado.

Dentro de la playa de la estación comenzó una desesperada persecución entre los surtidores.

La víctima realizó varias maniobras intentando ganar tiempo mientras buscaba algún sitio donde protegerse. Dio varias vueltas dentro del predio hasta que decidió dirigirse hacia el sector de los sanitarios.

No logró llegar.

Uno de los delincuentes descendió de la motocicleta y comenzó a perseguirlo a pie con el arma en la mano. En cuestión de segundos consiguió alcanzarlo y, sin mediar palabra, efectuó un disparo que impactó en una de sus piernas.

Según trascendió, el atacante habría intentado efectuar un segundo disparo, aunque el arma no llegó a accionarse.

Un culatazo antes de escapar

Como si la agresión no hubiera sido suficiente, los delincuentes golpearon posteriormente a la víctima con la culata del arma, provocando la rotura del casco que llevaba colocado.

Ese elemento de seguridad absorbió parte del impacto y evitó lesiones aún más graves en la cabeza del repartidor.

Mientras el joven permanecía herido sobre el pavimento, el acompañante tomó la Honda Tornado, abordó la motocicleta robada y ambos delincuentes escaparon rápidamente por avenida Carlos Pellegrini.

Toda la secuencia ocurrió en cuestión de segundos y fue presenciada por personas que se encontraban en el lugar, quienes observaron con impotencia el nivel de violencia desplegado durante el asalto.

tiroteo motochorros

Indignación por la respuesta policial

Pocos minutos después llegó al lugar Lucas, empleador del repartidor, quien manifestó públicamente su indignación por lo ocurrido.

“Una vergüenza lo que pasó. Al chico lo venían corriendo desde el CCP a los tiros. Se metió en la estación de servicio, las motos daban vueltas hasta que se metió para el lado de los baños. Le pegaron un tiro, le dieron un culatazo que le rompió el casco, lo dejaron tirado y se llevaron la moto”, expresó.

El hombre también cuestionó la demora en la asistencia.

Según afirmó, la Policía tardó aproximadamente veinte minutos en arribar al lugar, mientras que la ambulancia demoró alrededor de media hora.

Además, sostuvo que mientras aguardaban la llegada de los efectivos, un joven se acercó para declarar que había intentado comunicarse con la Policía sin obtener respuesta.

Lucas también manifestó su malestar por la advertencia que, según indicó, recibieron de parte de los efectivos policiales.

“Nos dijeron que tengamos cuidado porque anda una XTZ azul robando. ¿Me están jodiendo? Tienen semejantes móviles y no salen a buscar a los que están matando gente”, cuestionó visiblemente molesto.

Un antecedente que preocupa

El empleador del repartidor recordó además un episodio reciente que, a su entender, podría responder al mismo modo de operar.

Según señaló, días atrás una motociclista fue asaltada cuando circulaba camino a Torres y también recibió un disparo en una pierna durante el robo.

Aunque esa vinculación no fue confirmada oficialmente, el testimonio vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por la reiteración de hechos protagonizados por delincuentes armados que actúan con extrema violencia para apoderarse de motocicletas de alta cilindrada.

El ataque sufrido por Valentín Abdala no solo dejó a un trabajador herido mientras cumplía con su tarea cotidiana, sino que volvió a encender el debate sobre la inseguridad, la protección de quienes desarrollan actividades de reparto y la necesidad de respuestas rápidas ante delitos que, por su modalidad y violencia, generan una creciente alarma entre los vecinos de Luján.

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