El Plan de Gestión del Riesgo Climático busca fortalecer la prevención, mejorar la respuesta ante emergencias y ejecutar obras hidráulicas para reducir el impacto de fenómenos meteorológicos extremos en Buenos Aires.
La Provincia de Buenos Aires puso en marcha el Plan de Gestión del Riesgo Climático, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos con el objetivo de mejorar la capacidad de prevención, coordinación y respuesta ante los fenómenos meteorológicos que afectan con creciente frecuencia al territorio bonaerense.
La propuesta surge en un contexto marcado por la intensificación de eventos asociados al cambio climático y por las previsiones que anticipan la llegada de un fenómeno de El Niño de gran intensidad. Según las proyecciones oficiales, este escenario podría generar lluvias abundantes, inundaciones, crecidas de cursos de agua y temperaturas fuera de los valores habituales en distintas regiones de la provincia.
Ante este panorama, el Gobierno bonaerense diseñó un esquema integral que busca minimizar los daños sobre la población, la infraestructura y los sistemas productivos mediante acciones planificadas y coordinadas entre distintos organismos.
Gestión del Riesgo como política preventiva
El nuevo plan organiza sus acciones sobre tres grandes ejes destinados a fortalecer la capacidad de respuesta del Estado.
El primero está vinculado con el monitoreo permanente y los sistemas de alerta temprana, herramientas consideradas fundamentales para anticipar situaciones de emergencia y permitir que los organismos competentes adopten decisiones con mayor rapidez.
El segundo eje contempla las tareas de prevención y la respuesta inmediata ante contingencias climáticas, mientras que el tercero comprende un amplio programa de obras públicas destinadas a disminuir el impacto de inundaciones, anegamientos y otros fenómenos hidrometeorológicos.
Desde la Provincia destacaron que el objetivo no consiste únicamente en intervenir cuando ocurre una emergencia, sino también en desarrollar políticas públicas que permitan reducir los riesgos antes de que se produzcan los eventos extremos.
La planificación anticipada busca disminuir las consecuencias sociales, económicas y ambientales derivadas de estos fenómenos, cuya frecuencia e intensidad vienen aumentando durante los últimos años.
Herramientas para mejorar la planificación
Entre los instrumentos previstos por el plan se encuentra el Sistema Inteligente de Monitoreo para la Prevención y Análisis del Riesgo Hidrometeorológico (SIMPARH), una plataforma destinada a recopilar información sobre variables meteorológicas e hidrológicas para facilitar la toma de decisiones.
También participarán el Comité de Gestión de Riesgo y Emergencia (CORE), la Mesa de Riesgo Hídrico y la Autoridad del Agua, organismo encargado de elaborar informes técnicos que servirán para orientar la planificación de las intervenciones y definir prioridades según las condiciones de cada región.
La coordinación entre estas áreas permitirá contar con información actualizada sobre el comportamiento de ríos, arroyos y cuencas, facilitando la emisión de alertas y la adopción de medidas preventivas antes de que las situaciones críticas alcancen mayores dimensiones.
Obras para disminuir el riesgo hídrico
Uno de los componentes centrales del programa está relacionado con la ejecución de infraestructura destinada a reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos.
En ese marco se prevén trabajos de limpieza y mantenimiento de arroyos con el propósito de mejorar el escurrimiento del agua durante lluvias intensas y disminuir la posibilidad de anegamientos urbanos.
Asimismo, el plan contempla reparaciones en caminos y accesos que suelen verse afectados por inundaciones, además de acciones específicas para garantizar la continuidad de los servicios esenciales durante olas de calor y otros eventos extremos.
Las medidas estructurales incluyen un total de 135 intervenciones y siete estudios técnicos vinculados con drenajes urbanos y defensas costeras.
Estas obras demandarán una inversión estimada en 284.983 millones de pesos y forman parte de una estrategia destinada a fortalecer la infraestructura hidráulica de distintas localidades bonaerenses.
Adaptación para las regiones productivas
El programa también prevé diez intervenciones de infraestructura hidráulica regional orientadas a mejorar la adaptación de las actividades productivas frente a escenarios de inundaciones y sequías.
Estas obras buscan proteger zonas agrícolas y ganaderas mediante soluciones que permitan administrar mejor los excedentes hídricos durante períodos de lluvias intensas y optimizar la disponibilidad de agua en épocas de déficit.
La planificación contempla que las inversiones en infraestructura se complementen con herramientas de monitoreo, análisis técnico y coordinación institucional para conformar una estrategia integral frente a los desafíos que plantea el cambio climático.
Con la puesta en marcha del Plan de Gestión del Riesgo Climático, la Provincia procura fortalecer la prevención, mejorar la capacidad operativa de los organismos públicos y desarrollar obras que permitan reducir la exposición de las comunidades bonaerenses a fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos.
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