Autopistas del Oeste llevó adelante un simulacro de colisión con un vehículo eléctrico en Ituzaingó para evaluar protocolos de emergencia, fortalecer la coordinación entre organismos y mejorar la respuesta vial.
Autopistas del Oeste realizó el primer simulacro de colisión que involucró un vehículo eléctrico como parte de su programa anual de capacitación y preparación ante emergencias viales. El operativo se desarrolló sobre la colectora descendente del Acceso Oeste, en sentido hacia la Ciudad de Buenos Aires, a la altura de la intersección con la calle Cura Brochero, en el partido de Ituzaingó.
La actividad tuvo como finalidad poner a prueba los protocolos de actuación frente a un siniestro vial de alta complejidad, incorporando por primera vez las particularidades que presentan los vehículos eléctricos. El crecimiento de este tipo de tecnologías en el parque automotor obliga a los organismos de emergencia a actualizar procedimientos y capacitar a sus equipos para responder de manera segura y eficiente.
El ejercicio reunió a personal de Seguridad Vial de Autopistas del Oeste, Bomberos Voluntarios de Ituzaingó, profesionales del servicio médico Acudir, áreas municipales de tránsito y asistencia operativa, quienes trabajaron de manera coordinada durante toda la simulación.
Autopistas incorpora nuevos escenarios de emergencia
En esta edición del simulacro se recreó una colisión entre un automóvil con motor de combustión interna y un vehículo eléctrico, un escenario que permitió evaluar las diferencias operativas que presentan ambos tipos de unidades durante una emergencia.
Los vehículos eléctricos incorporan sistemas de alta tensión, baterías de gran capacidad energética y componentes que requieren protocolos específicos para evitar riesgos durante las tareas de rescate, estabilización y remoción.
Por ese motivo, el objetivo principal fue verificar que todos los organismos involucrados conocieran los procedimientos establecidos para intervenir con seguridad, respetando los tiempos de actuación y la correcta coordinación entre las distintas áreas.
Además de evaluar la capacidad de respuesta, la práctica permitió detectar oportunidades de mejora que podrán incorporarse a futuros protocolos operativos.
Así se desarrolló el simulacro
El operativo comenzó con la recepción de un llamado a la línea gratuita de emergencias 140, mediante el cual se informó una supuesta colisión entre dos vehículos.
Como ocurre en una situación real, inmediatamente se activó el protocolo de emergencia y un móvil de Seguridad Vial se dirigió al lugar para realizar la primera evaluación del incidente.
Al arribar, los agentes constataron que el accidente involucraba un vehículo tradicional y otro eléctrico, además de la existencia de personas atrapadas dentro de los automóviles.
A partir de esa evaluación inicial se convocó a los Bomberos Voluntarios de Ituzaingó para realizar las tareas de rescate y control de riesgos, mientras que el servicio médico Acudir desplegó una ambulancia para asistir a las víctimas simuladas.
En paralelo, las áreas de tránsito comenzaron a organizar los desvíos necesarios para mantener la circulación vehicular en las inmediaciones del operativo y reducir el impacto sobre el tránsito.
Trabajo coordinado entre todos los organismos
Una de las principales características del ejercicio fue la coordinación entre las distintas instituciones que habitualmente intervienen en emergencias sobre la red vial.
Mientras el personal de Seguridad Vial delimitó la zona de trabajo y estableció los perímetros de seguridad, los bomberos desarrollaron las maniobras de rescate y controlaron los riesgos derivados del siniestro.
Por su parte, los profesionales médicos realizaron la atención de las víctimas simuladas siguiendo los protocolos de emergencia prehospitalaria.
Las áreas municipales de tránsito implementaron los desvíos correspondientes y organizaron la circulación vehicular durante el desarrollo del simulacro, garantizando la seguridad tanto del personal operativo como de los conductores que transitaban por la zona.
Toda la operación estuvo supervisada por el Coordinador de Turno de Seguridad Vial de Autopistas del Oeste, responsable de articular las tareas entre los diferentes organismos externos que participaron del ejercicio.
Normalización del tránsito
Como parte del procedimiento previsto para este tipo de incidentes, también intervino una grúa liviana destinada al retiro de los vehículos involucrados una vez concluidas las tareas de rescate y asistencia.
Esta etapa resulta fundamental para restablecer las condiciones normales de circulación y minimizar las demoras que suelen producirse tras un siniestro vial de magnitud.
El simulacro tuvo una duración aproximada de una hora y media, período durante el cual permaneció cerrado preventivamente un tramo de la colectora descendente del Acceso Oeste.
Durante ese lapso, personal apostado en distintos puntos orientó a los automovilistas y vecinos, indicando los desvíos establecidos y brindando asistencia para garantizar una circulación segura.
Evaluación y mejora continua
Finalizado el operativo, todos los participantes realizaron una reunión técnica destinada a evaluar el desempeño general del ejercicio.
Durante ese análisis se revisaron los tiempos de respuesta, la comunicación entre las instituciones, la aplicación de los protocolos y las distintas situaciones que surgieron durante la simulación.
El intercambio permitió identificar aspectos susceptibles de mejora y reforzar aquellos procedimientos que demostraron un funcionamiento adecuado.
Este tipo de evaluaciones constituye una herramienta fundamental para perfeccionar la capacidad operativa de los organismos que intervienen diariamente en la atención de emergencias sobre las autopistas.
Preparación frente a una movilidad que evoluciona
Desde Autopistas del Oeste destacaron que los simulacros constituyen una instancia clave para mantener entrenados a los equipos de respuesta y adaptar los procedimientos a las nuevas tecnologías presentes en el tránsito.
La incorporación creciente de vehículos eléctricos plantea desafíos específicos para bomberos, servicios médicos, personal de seguridad vial y organismos de emergencia, debido a las características técnicas de estos automóviles y a los riesgos particulares asociados a sus sistemas eléctricos.
Por ese motivo, la empresa considera fundamental realizar ejercicios periódicos que permitan fortalecer la interoperabilidad entre todos los actores involucrados, mejorar la coordinación institucional y optimizar la capacidad de respuesta frente a incidentes reales.
Con este primer simulacro que incluyó un vehículo eléctrico, Autopistas del Oeste dio un paso importante en la actualización de sus protocolos de actuación, incorporando herramientas y conocimientos orientados a responder con mayor eficacia a los nuevos escenarios que presenta la evolución del parque automotor y contribuir a una mayor seguridad para quienes circulan diariamente por el corredor vial.
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