Enfermedades respiratorias: las vacunas y cuidados clave para el invierno

Radio Estación Luján

Las enfermedades respiratorias aumentan durante el invierno y las autoridades sanitarias recomiendan revisar las vacunas, ventilar los ambientes y reforzar los cuidados.

Con la llegada del receso invernal, las recomendaciones para prevenir enfermedades respiratorias vuelven a ocupar un lugar central. La gripe, la bronquiolitis, la bronquitis y la neumonía suelen tener una mayor circulación durante los meses fríos, por lo que los especialistas insisten en la importancia de mantener actualizado el Calendario Nacional de Vacunación y adoptar medidas de prevención en la vida cotidiana.

El objetivo es reducir el riesgo de contagios y de complicaciones, especialmente entre los grupos que presentan mayor vulnerabilidad frente a las infecciones respiratorias. La vacunación, el lavado frecuente de manos, la ventilación de los ambientes y la consulta médica ante la persistencia o el empeoramiento de los síntomas forman parte de las principales recomendaciones para atravesar el invierno.

La prevención adquiere particular relevancia durante las vacaciones, cuando aumenta el contacto entre personas en espacios cerrados, se realizan viajes y se multiplican las reuniones familiares y sociales.

Vacunas contra enfermedades respiratorias

Según las recomendaciones del Ministerio de Salud, es importante que niños y adultos tengan al día las vacunas correspondientes al Calendario Nacional de Vacunación. En el caso de la gripe, el esquema depende de la edad, los antecedentes de vacunación y la presencia de factores de riesgo.

Los niños de entre 6 y 24 meses deben recibir dos dosis separadas por cuatro semanas cuando se vacunan por primera vez. La misma indicación se aplica a los niños de entre 24 meses y 8 años que presentan factores de riesgo y no cuentan con el esquema inicial correspondiente. Si ya recibieron dos dosis anteriormente, deben recibir una dosis anual.

También se recomienda la vacunación antigripal anual para el personal de salud, las personas mayores de 65 años, las embarazadas, las puérperas hasta diez días después del egreso de la maternidad que no se hayan vacunado durante el embarazo y las personas mayores de 8 años que presenten factores de riesgo.

En el caso de las personas con condiciones de riesgo, se puede presentar una orden médica u otra documentación que acredite la situación correspondiente.

La importancia de la vacuna contra el neumococo

La prevención de la neumonía y otras infecciones causadas por neumococo también forma parte de las estrategias de vacunación. El esquema contempla la aplicación de dosis a los 2, 4 y 12 meses de vida.

Además, deben vacunarse los adultos mayores de 65 años y las personas de entre 5 y 64 años que presenten alteraciones del sistema inmunológico o enfermedades crónicas, entre ellas afecciones respiratorias, cardíacas o hepáticas y diabetes, entre otras condiciones consideradas de riesgo.

La vacunación resulta especialmente importante en estos grupos porque una infección respiratoria puede evolucionar con mayor gravedad cuando existen enfermedades previas o defensas comprometidas.

La prevención de la tos convulsa

La vacunación también protege contra la tos convulsa o coqueluche, una enfermedad que puede afectar especialmente a los niños pequeños.

La vacuna quíntuple se aplica a los 2, 4 y 6 meses de vida, con un refuerzo entre los 15 y 18 meses. Posteriormente, la vacuna triple bacteriana celular contempla una dosis para los niños que cumplen 5 años durante el año correspondiente.

La triple bacteriana acelular incluye una dosis para los niños que cumplen 11 años, una dosis durante cada embarazo después de la semana 20 de gestación y una dosis para el personal de salud que asiste a menores de 12 meses. En este último caso, se recomienda la revacunación cada cinco años.

La actualización de los esquemas permite reforzar la protección individual y reducir la posibilidad de transmisión de enfermedades que pueden generar complicaciones, particularmente en bebés y personas vulnerables.

Ventilar y reducir los contagios

Además de las vacunas, existen medidas sencillas que contribuyen a disminuir la circulación de virus y bacterias. El lavado de manos con agua y jabón o el uso de alcohol en gel es una de las principales recomendaciones, especialmente después de regresar de la calle, antes de cocinar o comer y luego de ir al baño o cambiar pañales.

También es importante ventilar diariamente todos los ambientes, incluso durante los días de bajas temperaturas. La renovación del aire resulta especialmente relevante en espacios donde permanecen varias personas durante períodos prolongados.

Al toser o estornudar, se recomienda cubrirse la boca con un pañuelo descartable o con el pliegue del codo. También se aconseja no compartir el mate, vasos, cubiertos ni otros utensilios personales.

Gripe síntomas

Qué hacer ante la aparición de síntomas

Cuando aparecen síntomas respiratorios, fiebre u otras manifestaciones que dificultan las actividades habituales, se recomienda permanecer en el hogar y evitar el contacto con otras personas hasta sentirse mejor y hasta que hayan transcurrido al menos 24 horas desde la desaparición de la fiebre.

También es importante evitar especialmente el contacto con personas inmunocomprometidas o con factores de riesgo para desarrollar cuadros graves. Esta precaución debe extremarse durante los primeros cinco días desde el inicio de los síntomas y continuar con cuidados reforzados hasta el décimo día, incluyendo el uso de barbijo, la ventilación de los ambientes y la higiene de manos.

La automedicación y el uso de remedios caseros no son recomendables, tanto en adultos como en menores de edad. Estas prácticas pueden dificultar un diagnóstico correcto, empeorar un cuadro o incluso provocar intoxicaciones.

Calefaccionar sin riesgos

Durante el invierno también es necesario prestar atención a la forma de calefaccionar los hogares. Los braseros y las estufas a leña deben encenderse y apagarse fuera de la vivienda. Tampoco se deben utilizar hornos ni hornallas para calefaccionar, ya que consumen oxígeno y pueden generar riesgos.

No se recomienda colocar recipientes con agua sobre estufas, cocinas u otras fuentes de calor, debido a que el exceso de humedad puede favorecer la aparición de hongos. Asimismo, nunca deben arrojarse plásticos, gomas o metales al fuego, porque pueden liberar gases y vapores tóxicos.

Mantener los ambientes libres de humo y no fumar también contribuye a proteger la salud respiratoria. Ante síntomas que empeoran o persisten, la recomendación es realizar una consulta médica.

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