Un hallazgo sobre tumores de mama realizado por científicos argentinos identificó una vulnerabilidad clave que podría permitir tratamientos personalizados utilizando fármacos en investigación para pacientes resistentes.
Un equipo de investigadores argentinos identificó un mecanismo molecular que podría convertirse en una nueva estrategia para combatir algunos de los tumores de mama más agresivos y resistentes a los tratamientos hormonales. El avance fue logrado por científicos del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME-CONICET), en el marco del acuerdo entre el CONICET y Fundación SALES, y representa un paso importante hacia el desarrollo de terapias más personalizadas.
El estudio permitió detectar una vulnerabilidad específica en determinados cánceres de mama que dejan de responder a los tratamientos convencionales. A partir de este hallazgo, los investigadores comprobaron que la combinación de dos fármacos que actualmente se encuentran en investigación clínica logró reducir significativamente el crecimiento de los tumores y su capacidad para generar metástasis en modelos experimentales.
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Si bien los resultados todavía no implican la disponibilidad inmediata de un nuevo tratamiento para pacientes, los especialistas consideran que la investigación aporta una base científica sólida para el diseño de futuros ensayos clínicos y abre una nueva línea de trabajo en medicina de precisión.
El trabajo fue liderado por la doctora Claudia Lanari, directora del equipo de investigación SALES-CONICET y del laboratorio del IBYME-CONICET, junto con la doctora Caroline Lamb, subdirectora del laboratorio y responsable del proyecto. Los resultados fueron publicados en la prestigiosa revista científica British Journal of Cancer.
Cómo evolucionan los tumores resistentes
Uno de los principales desafíos en el tratamiento del cáncer de mama es la aparición de resistencia a las terapias hormonales. En muchos casos, estos tumores dependen inicialmente de hormonas como el estrógeno y la progesterona para crecer, motivo por el cual los tratamientos buscan bloquear esas señales o impedir que las células tumorales las reciban.
Sin embargo, con el paso del tiempo algunas células cancerosas desarrollan mecanismos de adaptación que les permiten continuar multiplicándose pese a la acción de esos medicamentos.
La investigación argentina identificó con precisión uno de esos mecanismos de escape.
Los científicos descubrieron que cuando la proteína FGF2 se acumula dentro del núcleo de las células tumorales se produce una transformación importante en el comportamiento del cáncer. Esa acumulación reduce la presencia de los receptores hormonales clásicos y activa otras vías moleculares que favorecen un crecimiento más agresivo.
Entre esos mecanismos alternativos se destacan el aumento de la actividad del receptor de andrógenos y la activación de la denominada vía de señalización Wnt, dos procesos biológicos que permiten que las células tumorales continúen proliferando y desarrollen una mayor capacidad para invadir otros tejidos y órganos, favoreciendo la aparición de metástasis.
Según explicaron las investigadoras, esta modificación molecular cambia la dependencia del tumor respecto de las hormonas tradicionales y le brinda nuevas herramientas para sobrevivir incluso bajo tratamientos que anteriormente resultaban efectivos.
La doctora Claudia Lanari y la doctora Caroline Lamb señalaron que cuando FGF2 se acumula en el núcleo celular, el cáncer pierde parte de su dependencia de los receptores hormonales y activa nuevas vías de escape. Precisamente sobre esas vías se concentró la investigación.
Tumores: hacia tratamientos más personalizados
El aspecto más prometedor del estudio fue la posibilidad de bloquear simultáneamente esos mecanismos alternativos.
Los investigadores utilizaron medicamentos que actualmente se encuentran en fase de investigación clínica para inhibir tanto el receptor de andrógenos como la vía Wnt. La estrategia produjo una marcada reducción del crecimiento tumoral y también disminuyó significativamente la carga metastásica en los modelos experimentales analizados.
Este resultado sugiere que el cáncer puede presentar una debilidad específica que podría aprovecharse terapéuticamente mediante una combinación de fármacos ya desarrollados, aunque todavía en proceso de evaluación clínica.
Además del potencial terapéutico, el trabajo aporta una herramienta que podría mejorar el diagnóstico y la selección de tratamientos en el futuro.
Los investigadores proponen que la medición de la proteína FGF2 localizada en el núcleo de las células, junto con los niveles del receptor de andrógenos presentes en las biopsias, podría convertirse en un biomarcador capaz de identificar qué pacientes tendrían mayores probabilidades de beneficiarse con este tipo de terapia combinada.
Este enfoque se inscribe dentro de la denominada medicina de precisión, una estrategia que busca adaptar los tratamientos a las características biológicas particulares de cada tumor en lugar de aplicar terapias generales para todos los pacientes.
No obstante, los especialistas remarcan que el descubrimiento aún se encuentra en una etapa experimental. Antes de transformarse en una alternativa terapéutica disponible será necesario realizar ensayos clínicos que permitan comprobar su seguridad y eficacia en personas.
El estudio recibió el respaldo del programa Cáncer con Ciencia de Fundación SALES, organización que desde hace décadas financia investigaciones desarrolladas por científicos del CONICET gracias al aporte de miles de donantes.
Fundada en 1976, Fundación SALES impulsa programas de investigación en oncología y actualmente acompaña el trabajo de equipos liderados por los doctores Claudia Lanari, Gabriel Rabinovich y José Mordoh, además de sostener iniciativas de acompañamiento para pacientes, familiares y cuidadores mediante talleres gratuitos de alimentación, actividad física y meditación.
El nuevo hallazgo constituye un avance relevante para la investigación oncológica argentina y refuerza la importancia de continuar desarrollando estudios que permitan comprender mejor los mecanismos del cáncer. Aunque todavía falta recorrer el camino de la validación clínica, los resultados ofrecen una perspectiva alentadora para el diseño de tratamientos más específicos, eficaces y personalizados destinados a pacientes con tumores de mama que hoy presentan escasas alternativas terapéuticas.
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