Productos farmacéuticos quedaron bajo prohibición de la ANMAT luego de detectarse graves irregularidades que impiden garantizar su seguridad y generan preocupación entre consumidores y profesionales sanitarios.
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La seguridad de los medicamentos no depende únicamente de su fabricación. También resulta fundamental que cada unidad pueda ser identificada y seguida desde su producción hasta llegar al consumidor.
Ese proceso, conocido como trazabilidad, permite garantizar que los productos hayan sido elaborados, almacenados y distribuidos bajo las condiciones exigidas por las autoridades sanitarias.
Un control que encendió las alertas
Cuando alguno de esos controles se rompe, el riesgo deja de ser solamente administrativo y pasa a involucrar la salud pública. Por ese motivo, cada vez que un medicamento sale del circuito legal sin que pueda conocerse qué ocurrió durante su traslado o almacenamiento, las autoridades sanitarias adoptan medidas preventivas para evitar que llegue a manos de los pacientes.
Con ese objetivo, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) volvió a intervenir en las últimas horas mediante una serie de resoluciones publicadas en el Boletín Oficial.
Las disposiciones alcanzan a distintos productos comercializados en el país y responden a situaciones diferentes, aunque todas tienen un denominador común: la imposibilidad de garantizar plenamente su seguridad.
El caso de mayor repercusión involucra a medicamentos ampliamente conocidos por los consumidores argentinos, cuya circulación quedó prohibida luego de detectarse un importante faltante de unidades que nunca ingresaron a los canales oficiales de comercialización.
La medida busca impedir que esos productos sean ofrecidos al público por vías informales o mediante plataformas de venta no autorizadas, donde resulta imposible verificar su origen.
Productos alcanzados por la prohibición
La investigación que dio origen a las resoluciones comenzó a partir de la denuncia presentada por la empresa titular de una reconocida línea de analgésicos de venta libre.
Según informó la ANMAT, se produjo el robo de miles de unidades de medicamentos terminados que se encontraban almacenados en una planta industrial antes de su distribución.
Como consecuencia de ese hecho, el organismo prohibió la comercialización, distribución y uso de dos lotes de Átomo Desinflamante.
La disposición alcanza al lote 00023 de Átomo Desinflamante Forte, correspondiente a la presentación en crema de 100 gramos, del cual fueron sustraídas 5.740 unidades.
También quedó comprendido el lote 00214 de Átomo Desinflamante Clásico, presentación de 110 gramos, con 3.360 unidades robadas.
Ambos productos poseen fecha de vencimiento en mayo de 2028, pero la ANMAT aclaró que el problema no está relacionado con su formulación sino con la pérdida total de trazabilidad.
Al haber sido sustraídos antes de incorporarse al circuito formal de distribución, no existe forma de garantizar que hayan sido almacenados o transportados en condiciones adecuadas.
El mismo expediente también incluye la prohibición de tres lotes del jarabe Zetrotrax.
En este caso fueron alcanzados los lotes EAIB6, EAIB7 y EAIB8, correspondientes a 2.314, 1.706 y 2.340 unidades, respectivamente.
La investigación determinó que las ampollas fueron robadas sin su estuche original, aunque conservaban las etiquetas de identificación.
Para la autoridad sanitaria, esa circunstancia impide asegurar la inocuidad del producto, ya que se desconoce si las condiciones posteriores al robo pudieron afectar su calidad.
Precisamente por esa razón, el organismo decidió prohibir su utilización hasta garantizar que ninguna de esas unidades permanezca en circulación.
La importancia de verificar los medicamentos
Las resoluciones publicadas por la ANMAT ponen nuevamente el foco sobre un aspecto que muchas veces pasa inadvertido para el consumidor: la importancia de adquirir medicamentos únicamente a través de canales habilitados.
La trazabilidad constituye uno de los pilares del sistema sanitario porque permite identificar el recorrido completo de cada producto, desde su elaboración hasta la venta final.
Cuando esa cadena se interrumpe, desaparecen las garantías relacionadas con la conservación, manipulación y transporte de los medicamentos.
Por ese motivo, incluso productos fabricados correctamente pueden transformarse en un riesgo si no existe certeza sobre las condiciones en las que permanecieron luego de salir del circuito legal.
En este caso, la prohibición no implica que las fórmulas presenten defectos de fabricación, sino que las unidades robadas perdieron todas las garantías exigidas por la normativa sanitaria vigente.
Desde la ANMAT recordaron que, antes de adquirir cualquier medicamento, resulta aconsejable verificar el estado del envase, controlar que no presente signos de apertura o manipulación y asegurarse de que provenga de establecimientos habilitados.
También recomendaron prestar atención a la identificación de los lotes alcanzados por las disposiciones oficiales y evitar adquirir productos farmacéuticos ofrecidos por redes sociales, sitios de internet no autorizados o vendedores informales.
La publicación de estas resoluciones busca prevenir que medicamentos cuya trazabilidad fue comprometida puedan llegar a pacientes que desconocen su origen.
En un mercado donde la seguridad depende tanto de la calidad de fabricación como del control de toda la cadena de distribución, las medidas preventivas adoptadas por la autoridad sanitaria representan una herramienta fundamental para proteger la salud pública y evitar que productos sobre los cuales existen dudas ingresen nuevamente al circuito de consumo.
El diario 


