Rabia: por qué vacunar a perros y gatos sigue siendo la mejor prevención

Radio Estación Luján

La rabia continúa siendo una enfermedad letal pero prevenible. La reciente detección de un caso en Pilar refuerza la importancia de vacunar anualmente a perros y gatos.

La rabia continúa siendo una enfermedad letal pero prevenible. La vacunación anual de perros y gatos resulta fundamental para proteger a los animales, las personas y la salud pública.

Una enfermedad que sigue bajo vigilancia

Aunque Argentina mantiene una baja incidencia de casos de rabia gracias a las campañas de inmunización y a la vigilancia sanitaria, la enfermedad continúa representando un riesgo para la salud pública debido a su elevada letalidad. La reciente confirmación de un caso positivo en un gato del partido bonaerense de Pilar volvió a poner el tema en agenda y recordó la importancia de mantener actualizada la vacunación de perros y gatos.

La rabia es una enfermedad viral que afecta a todos los mamíferos y se transmite, principalmente, a través de la mordedura de un animal infectado. Una vez que aparecen los síntomas clínicos, la enfermedad presenta una letalidad cercana al 100% tanto en animales como en personas, razón por la cual la prevención constituye la principal herramienta para evitar nuevos casos.

Especialistas en sanidad animal coinciden en que la vacunación sistemática permitió reducir drásticamente la circulación del virus en gran parte de América Latina. Sin embargo, la enfermedad no ha desaparecido y continúa presente en distintos reservorios animales, por lo que mantener las medidas preventivas resulta indispensable.

La vigilancia epidemiológica, la vacunación y la rápida actuación ante situaciones sospechosas conforman una estrategia que ha demostrado ser eficaz para disminuir el riesgo sanitario.

Rabia: cinco datos clave para prevenir una enfermedad mortal

Rabia: la vacuna como principal herramienta

La vacunación antirrábica constituye la medida más efectiva para prevenir la enfermedad. En Argentina, la inmunización es obligatoria para perros y gatos a partir de los tres meses de edad y debe renovarse todos los años.

De acuerdo con especialistas, vacunar a los animales de compañía no solo protege su salud, sino que además crea una barrera sanitaria que disminuye las posibilidades de transmisión del virus hacia las personas.

La médica veterinaria Rosario Ares destacó que la vacunación representa la herramienta más importante para combatir esta enfermedad, ya que protege tanto a las mascotas como a toda la comunidad.

El virus de la rabia no afecta únicamente a los perros. Todos los mamíferos pueden contraer la enfermedad, incluidos los gatos, bovinos, caballos, murciélagos e incluso los seres humanos.

Uno de los aspectos más relevantes en la actualidad es el papel que cumplen los murciélagos en la circulación del virus. Estos animales pueden actuar como reservorios naturales, motivo por el cual se recomienda evitar cualquier contacto directo y consultar rápidamente con profesionales ante la aparición de ejemplares heridos, caídos o con comportamientos fuera de lo habitual.

La experiencia acumulada durante décadas demuestra que las campañas de vacunación sostenidas permiten disminuir significativamente la circulación viral y proteger tanto a los animales domésticos como a la población.

En América Latina, las estrategias de inmunización lograron reducir en más del 98% los casos de rabia humana transmitida por perros, un resultado considerado uno de los mayores logros de la salud pública veterinaria en la región.

Cómo prevenir la enfermedad

Mantener el calendario sanitario completo representa la principal recomendación para quienes conviven con perros o gatos. La aplicación anual de la vacuna antirrábica constituye una práctica esencial para conservar la protección frente a una enfermedad que sigue presente.

Rabia: cinco datos clave para prevenir una enfermedad mortal

Los veterinarios también recomiendan acudir inmediatamente a un centro de zoonosis o a una clínica veterinaria cuando una mascota haya tenido contacto con un murciélago o con un animal que presente conductas inusuales, como agresividad repentina, desorientación, dificultad para movilizarse o alteraciones neurológicas.

Además, cualquier signo compatible con la enfermedad debe motivar una consulta profesional sin demora.

En el caso de las personas, las recomendaciones son igualmente claras. Ante una mordedura, arañazo o contacto con un animal sospechoso o cuyo estado sanitario se desconozca, resulta fundamental concurrir de inmediato a un centro de salud para recibir atención médica y evaluar la necesidad de iniciar un tratamiento preventivo.

La rapidez en la atención médica puede resultar determinante, ya que existen tratamientos eficaces cuando la exposición es abordada oportunamente antes de la aparición de síntomas.

El caso confirmado recientemente en Pilar vuelve a poner de manifiesto la importancia del trabajo coordinado entre organismos sanitarios, profesionales veterinarios y la comunidad para sostener las acciones preventivas.

Mientras la enfermedad continúe circulando en reservorios naturales, la vacunación anual, la vigilancia epidemiológica y la información adecuada seguirán siendo pilares fundamentales para proteger tanto la salud animal como la salud humana.

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