La Avicultura argentina consolida su recuperación sanitaria tras recuperar el estatus de país libre de influenza aviar altamente patógena, un logro clave para la producción y las exportaciones.
La avicultura argentina continúa consolidándose como una de las actividades productivas más importantes del país, respaldada por un sólido patrimonio sanitario que permite sostener la competitividad de la producción y el acceso a los mercados internacionales.
Avicultura: un sector clave para la producción nacional
En ese contexto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) destacó la condición sanitaria que mantiene la Argentina frente a las principales enfermedades que afectan a las aves de producción y puso en valor las acciones permanentes de vigilancia, prevención, control y erradicación que desarrolla junto al sector privado.
El organismo nacional remarcó especialmente la recuperación del estatus de país libre de influenza aviar altamente patógena (IAAP), alcanzado durante abril de este año luego del episodio registrado en febrero de 2026, cuando se detectó por primera vez la presencia del virus en aves de corral.
La recuperación de esta condición sanitaria representa un paso fundamental para el desarrollo de toda la cadena avícola, ya que permite reactivar negociaciones comerciales y fortalecer la presencia argentina en los mercados internacionales.
La recuperación del estatus sanitario
El reconocimiento como país libre de influenza aviar altamente patógena constituye uno de los principales activos sanitarios de la producción avícola nacional.
Tras el episodio detectado durante este año, Argentina logró restablecer rápidamente esa condición gracias a la aplicación de medidas de control previstas dentro de los protocolos sanitarios internacionales.
Este resultado permitió reiniciar las negociaciones comerciales con aquellos países que condicionan el ingreso de productos aviares al mantenimiento de dicho estatus sanitario.
Desde el SENASA señalaron que la rápida recuperación demuestra la eficacia del sistema sanitario argentino y el trabajo coordinado entre el Estado y el sector productivo para contener la enfermedad y minimizar su impacto.
Exportaciones que continúan creciendo
Más allá del episodio sanitario registrado durante 2026, la actividad comercial del sector logró mantenerse con numerosos destinos internacionales.
Esto fue posible gracias a la aplicación de herramientas reconocidas internacionalmente, como la zonificación, la regionalización y la compartimentación, mecanismos que permiten mantener habilitadas las exportaciones desde áreas libres de la enfermedad aun cuando existan focos sanitarios localizados.
Actualmente, la Argentina mantiene acuerdos para exportar productos aviares a más de 75 países, un dato que refleja la confianza internacional en el sistema sanitario nacional y en los mecanismos de control implementados por el SENASA.
La posibilidad de sostener las exportaciones incluso durante situaciones sanitarias complejas representa uno de los pilares para la estabilidad económica del sector.
La producción avícola argentina presenta una fuerte concentración geográfica.
Según los datos difundidos por el organismo sanitario, aproximadamente el 80 por ciento de la producción nacional se desarrolla en las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires.
El resto de la actividad se distribuye principalmente entre Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Río Negro, donde también funcionan establecimientos dedicados a las distintas etapas del proceso productivo.
Esta distribución convierte a la región centro del país en el principal polo avícola argentino, generando miles de puestos de trabajo directos e indirectos y un importante movimiento económico asociado a la producción de carne aviar y huevos.
Un doble reconocimiento sanitario
Además del estatus de país libre de influenza aviar altamente patógena, Argentina mantiene otra condición sanitaria de gran relevancia internacional.
El SENASA recordó que el país también posee el reconocimiento de libre de enfermedad de Newcastle, otra patología altamente contagiosa que puede afectar tanto a aves silvestres como domésticas.
La conservación simultánea de ambos estatus constituye un respaldo fundamental para la actividad productiva y fortalece la posición argentina frente a los mercados internacionales más exigentes.
Estas certificaciones sanitarias representan uno de los principales factores que permiten sostener la competitividad de la avicultura nacional.
El mantenimiento de estas condiciones sanitarias requiere un seguimiento constante por parte del organismo nacional.
El SENASA desarrolla programas permanentes de vigilancia epidemiológica, prevención y control que abarcan todos los sistemas productivos de la avicultura argentina.
Las tareas incluyen monitoreos sanitarios, inspecciones oficiales, controles en establecimientos y acciones coordinadas con productores y profesionales veterinarios.
El objetivo es detectar de manera temprana cualquier evento sanitario que pueda comprometer la producción nacional y actuar rápidamente para evitar su propagación.
Una actividad con fuerte arraigo histórico
El reconocimiento del valor de la avicultura coincide con la celebración del Día Nacional de la Avicultura, una fecha que recuerda la llegada de los primeros inmigrantes suizos a la localidad entrerriana de San José.
Aquellas familias encontraron en la producción avícola una alternativa para el desarrollo de la economía familiar y, con el paso de las décadas, contribuyeron a transformar la actividad en uno de los motores productivos más importantes de la región.
Actualmente, esa tradición continúa vigente y se proyecta hacia todo el país mediante una cadena productiva que combina tecnología, sanidad, innovación y apertura comercial.
La sanidad animal constituye uno de los principales activos estratégicos de la producción agroalimentaria argentina.
En el caso de la avicultura, mantener el reconocimiento internacional como país libre de enfermedades de alto impacto resulta indispensable para preservar la confianza de los mercados y garantizar la continuidad de las exportaciones.
Por ese motivo, el SENASA destaca la importancia del trabajo conjunto entre el Estado, los productores y los distintos actores de la cadena para sostener los elevados estándares sanitarios alcanzados.
La recuperación del estatus libre de influenza aviar altamente patógena, junto con la conservación del reconocimiento frente a la enfermedad de Newcastle, reafirma el compromiso del país con la producción responsable y fortalece el posicionamiento de la avicultura argentina como una actividad estratégica para la economía nacional y el comercio exterior.
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